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Ciénaga de la Virgen de Cartagena
La Ciénaga de la Virgen es uno de los ecosistemas más amenazados de Cartagena: tiene sus niveles de demanda de oxígeno y bacterias disparados. /Foto: Consejo de Redacción

Ambiente en Cartagena: ‘No tenemos mapas de ruido desde 2013 y la medición de la calidad del aire se hacía mal’

El reciente informe de Calidad de Vida de Cartagena Cómo Vamos muestra un panorama desolador. El ambiente es uno de los factores sobre los que esta veeduría lanzó alertas y calificó su situación de “crítica”.

Una de las banderas rojas que dejó el reciente informe de Calidad de Vida de Cartagena Cómo Vamos evidencia la ausencia de información confiable sobre el estado del ambiente de esta capital. Y es que por la falta de un robusto sistema de vigilancia ambiental, Cartagena no sabe a ciencia cierta cómo están sus cuerpos de agua ni cuál es la calidad del aire que respiran sus habitantes. Esta ciudad tampoco conoce cuáles son sus focos de ruido ni qué debe hacer para mitigarlos. 

Para entender cuáles son los desafíos ambientales de esta capital y lo que desde ya debe afrontar por cuenta del cambio climático, La Contratopedia Caribe entrevistó a Eliana Salas, directora de Cartagena Cómo Vamos.

Esa iniciativa ciudadana advierte que la vida en los cuerpos de agua cartageneros está cada vez más amenazada por la contaminación, mientras que la producción de basuras va en aumento año tras año. Además, le recomienda a la Alcaldía monitorear el ambiente de manera frecuente y no por determinados periodos cada año.

Eliana Salas, directora de Cartagena Cómo Vamos
Eliana Salas, directora de Cartagena Cómo Vamos.

La Contratopedia Caribe. Una de las principales banderas rojas del reciente Informe de Calidad de Vida, publicado por Cartagena Cómo Vamos, es la ausencia de datos confiables sobre el estado de los indicadores ambientales de esta ciudad.

Eliana Salas. El ambiente es un tema en el que los indicadores son muy importantes, pues si no tenemos datos no sabemos cómo estamos y no sabemos qué tenemos que hacer para solucionar los problemas. 

Nosotros pedimos información al EPA (Establecimiento Público Ambiental de Cartagena) por los indicadores del área urbana y a Cardique por el área rural. 

Por el lado del EPA no hay mucha información: no tenemos mapas de ruido desde 2013; la medición de la calidad del aire se estaba realizando mal en la ciudad porque, de acuerdo a la Ley, se tiene que hacer permanentemente y en años anteriores se hacía unos meses sí y otros meses no, y en 2020 se pararon esas mediciones. 

Tampoco hubo mediciones durante 2020 en todos los cuerpos de agua. A los que sí se les realizaron estas mediciones fue solo por algunos meses y no todo el año. 

En cuanto a Cardique, las solicitudes de información que realizamos no suelen obtener respuesta. Allí es mucho más complicado tener acceso a la información, incluso tener acceso a los funcionarios responsables de la información. 

Cardique (Corporación Autónoma Ambiental del Canal del Dique) es una corporación ambiental, con autonomía financiera, que vela por el ambiente en 20 de los 46 municipios de Bolívar y también tiene incidencia en el Distrito de Cartagena. La otra autoridad ambiental de Cartagena es el Establecimiento Público Ambiental de Cartagena (EPA), entidad descentralizada de la Alcaldía.

LCC. Pero, ni siquiera, ha sido posible obtener resultados de Cardique a través de los derechos de petición, que son de obligatoria respuesta en Colombia… 

ES. No, no hemos obtenido respuestas. 

LCC. ¿Qué dice el Distrito sobre la falta de información ambiental en Cartagena?

ES. Nosotros enviamos solicitudes de información a todas las dependencias y conformamos espacios de trabajo con cada una de las entidades para validar que estemos haciendo análisis correctos de la información para no lanzar conjeturas alejadas de la realidad. En esos espacios hacemos llamados sobre la falta de información en algunos puntos. 

El Distrito reconoce que no está en funcionamiento una infraestructura que posibilite las mediciones, sobre todo del ruido y del aire. 

Por ejemplo, el EPA nos dice que efectivamente en 2020 no tuvieron mediciones de calidad del aire porque están actualizando la red de medición y esperan pronto tener instalados, al menos, dos de esos puntos y tener la red en marcha por completo el próximo año. El Distrito tenía antes seis estaciones de medición, es decir, cumplía con la cantidad de estaciones necesarias, pero ninguna medía de manera permanente la calidad del aire. 

LCC. Tampoco hay un mapa del ruido actualizado desde 2013, ¿eso qué implica para los cartageneros? 

ES. La calidad del ambiente tiene una repercusión sobre la salud de quienes habitamos la ciudad. 

En el caso del ruido, por ejemplo, no es posible conocer cuáles son los puntos críticos y hacer mediciones constantes para ver si hay afectación sobre la salud de los cartageneros o cómo, incluso, podemos mitigar el ruido. 

Tenemos denuncias y sabemos que están concentradas, sobre todo, en la localidad número uno, donde está el Centro Histórico. Pero esas denuncias no nos permiten saber si, efectivamente, las zonas de la localidad uno son las más críticas.

Como ciudadanos tenemos que saber cuál es la afectación del ruido y sin información no es posible hacerlo. Igual nos pasa con el agua. 

En el Plan de Desarrollo actual hay una meta sobre la actualización de, por lo menos, un mapa del ruido.

LCC. ¿Qué pasa con el agua?

ES. Encontramos que hay una afectación importante en los cuerpos de agua, que repercute en la calidad de vida de todos, pero principalmente sobre la salud de quienes viven alrededor de ellos.

Hay dos indicadores que están en estado crítico en la mayoría de los cuerpos de agua de Cartagena: la demanda de oxígeno, que permite saber si hay posibilidad de vida dentro de ellos, y las bacterias del agua.

El cuerpo de agua que está en estado más crítico es el Caño Juan Angola, no solamente por la demanda bioquímica de oxígeno que debería estar por debajo de seis, según EPA, y la tiene en 34, sino por los coliformes, es decir, las bacterias que están dentro y fuera del agua.

Sobre la calidad del agua, el reporte de Cartagena Cómo Vamos presenta dos indicadores: la demanda bioquímica de oxígeno y el oxígeno disuelto.

La demanda bioquímica de oxigeno a cinco días, explica el informe, tiene que ver con la cantidad de oxigeno utilizado por los microorganismos en la estabilización de la materia orgánica biodegradable. Lo deseado es que sea menor a 6 mg/L, mientras que el oxígeno disuelto permite a los organismos acuáticos sobrevivir y crecer. Los niveles en el caño de Juan Angola entre 2013 y 2019 se han encontrado por encima de 4mg/L, aunque para 2019 se encontraban cerca del límite.

Cartagena Cómo Vamos informa que no hay reportes para 2020 en oxígeno disuelto.

LCC. Exactamente, ¿qué muestran esos coliformes?

ES. La cantidad de bacterias, es decir, los coliformes totales y los fecales. Esos indicadores salen disparados en los cuatro cuerpos de agua que se midieron: Laguna del Cabrero, Caño Juan Angola, Ciénaga de la Virgen y Mar Caribe.

Definitivamente, la cantidad de bacterias a las que está expuesta la población colindante de estos cuerpos de agua, que no es poca, es grave. 

No tenemos mediciones de la Bahía de Cartagena ni de la Ciénaga de Las Quintas ni de la Ciénaga de Juan Polo, todos puntos estratégicos de la ciudad. 

Las bacterias coliformes se denominan “organismos indicadores” porque indican la presencia potencial de bacterias que causan enfermedades en el agua, explica en su informe Cartagena Cómo Vamos. El número de coliformes fecales debe ser menor a 200 microorganismos por cada 100 mL, que por operación algorítmica equivalen a un indicador de 2,3. En 2020 ese indicador marcó 5.6.

Para coliformes totales, los límites están entre mil y 5.000 microorganismos por cada 100 mL, es decir, que equivalen por operación algorítmica a un indicador entre 3 y 3.7. En 2020 ese indicador marcó 5.50.

LCC. De esos cuerpos de agua con alta presencia de bacterias es, especialmente, grave el riesgo que representa la Ciénaga de la Virgen, por tener uno de los cinturones de pobreza más anchos de la ciudad y porque aún provee de alimento a ciertas comunidades. Es decir, hay quienes en Cartagena se están alimentado de un cuerpo de agua altamente contaminado.

ES. Sí, si bien la Ciénaga está teniendo unas afectaciones importantes sobre su ecosistema, aún hay una comunidad que hace extracción de sus recursos, sobre todo teniendo claro el contexto de pobreza que hay alrededor. 

Tenemos a la Ciénaga ahorita mismo en niveles críticos de coliformes totales y fecales, y en niveles críticos de demanda de oxígeno. La vida dentro de la Ciénaga está en peligro. 

La agonía de la Ciénaga de la Virgen ha aumentado con la tala indiscriminada de manglares, que provocan la pérdida progresiva de hábitat de aves ⎼protagonistas de este ecosistema⎼ y con los asentamientos ilegales en su orilla.

Cambuches y casas de cemento edificados sobre rellenos de basura y escombros que los habitantes, empujados por la pobreza o el lucro, le roban al agua para conformar uno de los cinturones de miseria más grandes de Colombia.

A eso se suman los miles de metros cúbicos de sedimentos y desechos que terminan año tras año en la Ciénaga, que desde la década de los 40 se convirtió en el principal receptor de aguas residuales de Cartagena, por encima de su capacidad de autorregeneración. Solo hasta 2013, cuando entró en funcionamiento el emisario submarino, el alcantarillado de la ciudad no drena a esta laguna costera, ahora va al mar.

La Ciénaga, además, perdió una década valiosa por cuenta de un millonario contrato que resultó fallido y por el que la Contraloría emitió varias advertencias.

LCC. En cuanto al caño Juan Angola, la demanda de oxígeno de este cuerpo de agua se ve particularmente afectada por toda la urbanización desordenada que ha tenido a su alrededor los últimos años, ¿no?

ES. Ahí también tenemos una alerta que tiene que ver con los coliformes. Tenemos que hacer una revisión muy rigurosa de, incluso, si hay algún tipo de desechos de las viviendas cercanas que llegan directamente al caño.

Esa situación está afectando al cuerpo del agua, sobre todo teniendo en cuenta que la cobertura de alcantarillado es uno de los servicios con menor cobertura en el Distrito. Cerca del 14 por ciento de la población no está conectada a la red de alcantarillado. 

LCC. Y la mayoría de los habitantes sin alcantarillado están en comunidades asentadas irregularmente a orillas de los cuerpos de agua…

ES. Sí, son poblaciones que han ido creciendo de manera informal. Entonces, la urbanización de estas zonas no está permitida y por eso no tienen acueducto ni alcantarillado. 

LCC. En cuanto a basuras, ¿cuál es el panorama en Cartagena? 

ES. Hemos notado que año tras año la cantidad de residuos sólidos que produce el Distrito es más alta, es decir, cada vez más cada cartagenero produce más basura. Solamente en 2020 vimos una reducción y ahí tenemos que analizar el efecto pandemia: pasamos de producir un kilo 300 gramos de basura diarios, por cartagenero, en 2019 a un kilo 170 gramos diarios en 2020. 

Son más de 480.000 toneladas anuales de basura que llegan al relleno sanitario, cuya vida útil es limitada. Eso es muchísima producción de basura para una ciudad de un millón de habitantes.

Si no somos capaces de implementar estrategias de aprovechamiento de los residuos sólidos o de tener una política de reciclaje, vamos a tener la vida útil de nuestro relleno sanitario mermada mucho más rápido de lo esperado. Desde ya eso es un problema a mediano plazo.

LCC. ¿Manejan alguna hipótesis de por qué se produce tanta basura?

ES. En la Encuesta de Percepción tenemos unas preguntas con relación a la disposición al reciclaje en el Distrito y siempre sale muy alta, pero no hay un conocimiento correcto de qué hacer con los residuos aprovechados. Entonces, lo que nos dice la encuesta es que los cartageneros efectivamente en su casa tienen alguna estrategia de reciclaje o están dispuestos a reciclar, pero no lo hacen de forma correcta. 

Lo que hace falta en el Distrito, tal vez, son unos procesos bien estructurados sobre cómo incentivar el reciclaje o vincular a los recicladores con la disposición de los residuos en los hogares.

LCC. El reciente informe también lanza alertas sobre factores del cambio climático que ya se evidencian en la ciudad.

ES. En aras de seguir robusteciendo el informe en temas de ambiente, intentamos hacer un acercamiento en variables relacionadas con el cambio climático. Incorporamos dos inicialmente, que son la temperatura media de Cartagena y el nivel de las precipitaciones. Es decir, qué tanto calor sentimos y qué tanta lluvia está teniendo el Distrito. 

Si bien estos son análisis que tienen que hacerse a largo plazo, lo que nos muestra la tendencia de los datos es que la realidad de Cartagena no es diferente a la del resto del mundo: está aumentando la temperatura en el Distrito y disminuyendo la cantidad de lluvia. 

Si bien llueve menos, las lluvias están asociadas a eventos extremos mucho más fuertes con mayores repercusiones dentro del territorio. 

El cambio climático es una realidad que no se puede esconder y que Cartagena, al ser una ciudad costera, está muy expuesta a sus efectos. Podemos ver cómo nos han afectado las últimas tormentas que ha habido en el Caribe y cómo nuestra infraestructura no responde a las necesidades que tenemos.

Además de la importancia de contar con un sistema de vigilancia que de verdad nos permita saber cómo está el ambiente en la ciudad, las dos grandes alertas que podemos levantar en el Distrito son la necesidad de sacar adelante los macroproyectos de protección costera y el plan de drenajes pluviales.

La primera fase del Proyecto de Protección Costera de Cartagena ya está contratada, pero aún no comienza obras. Mientras que la segunda fase está en proceso de selección de contratistas. 

El Plan de Drenajes Pluviales sigue empantanado, pese a que ha sido una promesa reiterada los últimos 20 años en esta capital.  Las lluvias de noviembre de 2020 dejaron al 70% de Cartagena bajo el agua y le recordaron cuán urgente es este macroproyecto. 

LCC. Entonces, podría decirse que el tema ambiental es cada vez más crítico en Cartagena porque hay unos patrones que así lo demuestran, ¿no?

ES. El tema siempre ha estado en niveles críticos, sobre todo, por falta de información. El problema de no tener información permanente es que no se pueden identificar claramente esos patrones. No tener datos habla mucho de la prioridad del tema en las administraciones distritales y habla mucho de la relevancia que tiene el tema en el imaginario colectivo, pese a su repercusión.

El único patrón que hoy es posible identificar es la producción de residuos y tiene una tendencia creciente. 

Tenemos que consolidar un sistema de monitoreo para empezar a ver qué es lo que pasa con el ambiente de la ciudad, cuáles son las reales razones por las que los cuerpos de agua están en situación crítica o por qué el ruido está concentrado en determinados focos. 

LCC. Hasta que esto no sea una prioridad o parte clave de la política de gobierno distrital no van a darse los cambios… 

ES. No va a haber cambios, exacto. Tiene que ser una prioridad. El ambiente como un todo, no solamente en calidad del agua, aire y ruido, sino también el ambiente pensando en los efectos del cambio climático y cómo vamos a prepararnos para lo que viene. 

Al final todos los proyectos y acciones que tengamos como Distrito o ciudadanos tienen efecto sobre el ambiente. Entonces, tiene que ser una política transversal: desde lo social, lo cultural y desde la práctica diaria de cada uno de los cartageneros.

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