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Calles anegadas como esta son comunes durante la temporada invernal en Cartagena. /Foto: Ofiprensa Alcaldía de Cartagena.

“El Plan Maestro actual es una colcha de retazos; uno más estructurado establece una solución por cada cuenca”: Álvaro González

A mediano plazo no se vislumbra una solución definitiva para las inundaciones en una Cartagena que crece sin control y sin una institucionalidad encargada de su sistema pluvial, un asunto necesario para garantizar el buen funcionamiento de caños y canales.

Con las inundaciones que dejó el Huracán Iota hace dos semanas, el Plan de Drenajes Pluviales volvió a la agenda pública de Cartagena como la solución para evitar que, cada año, millares de familias terminen bajo el agua. Sin embargo, esa obra —cuyo aterrizaje se ve lejano— no es el camino definitivo para una capital que los últimos 30 años ha crecido de manera desordenada y sin respetar su sistema de caños y canales.

Para entender por qué ese Plan es solo parte de un conjunto de acciones distritales, que incluyen meter en cintura a urbanizadores y reubicar a habitantes asentados sobre las cuencas hídricas, La Contratopedia Caribe conversó con el ingeniero Álvaro González, doctor en Ingeniería Civil con énfasis en Recursos Hídricos e Ingeniería Ambiental, de The City College of New York, y con licencia profesional para ejercer en el estado de Nueva York.

González, cartagenero que vive y trabaja desde hace 20 años en Estados Unidos, investiga junto a dos ingenieros más las características de algunas cuencas de Cartagena, como el canal Ricaurte, y su comportamiento ante las lluvias.

Los resultados preliminares de ese trabajo científico muestran que las millonarias obras de infraestructura contratadas por el Distrito en 2017 quedaron mal hechas, evidencia de que a Cartagena le ha faltado mano de obra más calificada a la hora de diseñar soluciones para sus desafíos con el agua.

Álvaro González, doctor en ingeniería civil.

La Contratopedia Caribe.  Cuando se habla del Plan de Drenajes Pluviales, generalmente, se asocia con obras de infraestructura en el sistema de caños y canales. Exactamente, ¿qué es el Plan y qué implica para evitar o mitigar la llegada del agua? 

Álvaro González. Si te refieres al existente, ese Plan Maestro como está es una colcha de retazos si se analiza bajo los estándares a los que estamos acostumbrados en Estados Unidos. Trata de solucionar ciertos tramos de algunos canales, pero no es una solución a largo plazo. Es como si uno se hiciera una cortada grandísima y entonces quisiera curarse poniéndose unas curitas, cuando realmente lo que necesita es suturar con puntos. 

No implementaría ese Plan Maestro sin hacerle una revisión exhaustiva a la parte técnica, sobre todo al componente hidrológico – hidráulico, que es la génesis de un proyecto que busca manejar la escorrentía. Si eso está mal no importa si los demás componentes (el ambiental, el social, el técnico o el estructural) están bien. 

Hay una mala concepción de que esa va a ser la solución. Es una cuestión generalizada, tanto en la población como en los dirigentes, gremios e incluso ustedes los periodistas. 

El primer esbozo del Plan Maestro de Drenajes Pluviales data de 1982 como resultado de un programa de cooperación técnica con Naciones Unidas.

Los estudios los formuló casi 30 años después la administración de Judith Pinedo, quien los dejó listos en 2011. En aquel momento, ese gobierno identificó las zonas prioritarias y las fases de intervención.

Desde entonces, Cartagena no ha podido sacar adelante ese megaproyecto, en parte, por una crisis administrativa que no le ha permitido formular políticas de largo plazo. 

LCC. Entonces, ¿cuál debería ser una propuesta de Plan de Drenajes mejor estructurada para Cartagena? 

AG. Debería ser un Plan Maestro enfocado en las diferentes cuencas. Sí, el Plan Maestro existente delineó varias cuentas, pero solamente identificó tramos críticos, que son donde se están dando las inundaciones. El Plan Maestro tiene que ser integral.  No es una solución decir: “voy a hacer este pedacito porque este pedacito es el que tiene el problema”. 

LCC. Pero entonces estamos hablando de un Plan de Drenajes Pluviales muy ambicioso, incluso billonario.

AG. Claro, pero eso se puede hacer por fases. Un proyecto más ambicioso y estructurado debe establecer un plan de manejo para cada cuenca con su solución puntual, que incluya urbanismo y paisajismo. Hay que comprar predios y eso es algo que de lo que no se habla o se habla parcialmente. Hay que chequear los presupuestos, el diseño del componente hidrológico – hidráulico. Todo eso hay que revisarlo en detalle. 

Otra cosa es que cuando desaparecieron las Empresas Públicas en 1994 y llegó la concesión de Acuacar, ellos solamente comenzaron a administrar el agua y el alcantarillado sanitario. El sistema pluvial quedó huérfano. Si no se crea una institución o dependencia que se encargue de la operación y mantenimiento de los drenajes, es echar plata en saco roto. 

Por ejemplo, aquí en Estados Unidos hay algo que se llama el DPW, Department of Public Works, son como unas Empresas Públicas que se encargan del mantenimiento de la infraestructura y su operación. Eso incluye canales, drenajes pluviales, alcantarillados sanitarios. 

LCC. ¿Por qué Cartagena no ha podido concebir un Plan Maestro integral? 

AG. Por el descontrol del territorio. El crecimiento urbanístico es caótico. El problema de la urbanización descontrolada que hay en Cartagena es que incluso lluvias pequeñas impactan mucho a los canales existentes.

El segundo problema es que las lluvias en Cartagena han crecido en intensidad y magnitud. El cambio climático hace que los extremos sean más graves. En unas zonas va a llover más y en otras va a llover menos. 

Barrios populares de interés social como Caracoles, San Pedro y Blas de Lezo se planificaron bien, partiendo del concepto de planificación que había en ese entonces (años 70-80, proyectos construidos por el Instituto de Crédito Territorial). Todos tenían en común un canal pluvial bien diseñado y no había inundaciones.

Ahora, ¿qué pasa? Al incrementarse los procesos urbanísticos en una cuenca, aumentará el área impermeable y habrá más agua corriendo en la superficie. Ese canal se quedará obsoleto porque no fue diseñado para soportar tanta agua. 

Estoy estudiando con dos colegas más, uno de ellos es el ingeniero cartagenero Mauricio Herrera, la cuenca del Ricaurte. Hicimos una modelación (representación del comportamiento del agua con software especializado) de una parte, que incluye el sector Emiliano Alcalá y los barrios, Blas de Lezo, Juan José Nieto, los Caracoles, San Pedro, Plazuela y San Fernando, y encontramos que ha habido incrementos de hasta el 70 por ciento de las áreas impermeables. 

Eso significa que hay más agua corriendo libremente sobre la superficie. Eso es gravísimo. Tienes más agua corriendo en las calles, sobre todo en una ciudad como Cartagena, donde las calles son utilizadas como medio de transporte de la escorrentía hasta los canales principales. 

Fíjate que el problema mayor aquí es de planeación urbana. Uno se pregunta quién autoriza ciertas construcciones. En el barrio San Fernando, por ejemplo, hay un conjunto residencial que construyeron encima de un arroyo pequeño. Si uno revisa ese terreno en Google Earth, encuentra que en 2005 por ahí pasaba un arroyo. ¿Qué hicieron? Construyeron un boxcoulvert y encima la urbanización. Eso es una barbaridad. 

El otro asunto de la urbanización descontrolada es que la gente ocupa la zona de inundación de los cuerpos de agua. Hay unas inundaciones que son inducidas porque no se respeta la ronda hídrica. En el mismo Emiliano Alcalá hay casas que están sobre el borde del canal. 

La cuenca del Ricaurte hace parte del sistema de caños y canales de Cartagena. Su cauce principal tiene 5.6 Km de extensión y atraviesa una parte de la ciudad desde el barrio Villa Rubí hasta desembocar en la Ciénaga de la Virgen.

El canal tiene distintos nombres en su trayecto (Emiliano Alcalá, San Pedro, Chepa y Ricaurte) y varios afluentes (San Fernando, Juan José Nieto, Blas de Lezo, Las Gaviotas y Chiquinquirá).

LCC. Entonces, así llueva poco seguirá siendo bastante agua para ese canal por todo el impacto urbanístico que ha tenido esa cuenca.

AG. Hay un concepto clave que es el de la lluvia de diseño, basado en probabilidades. Cuando tú tienes eventos fortuitos, como la lluvia, tratas de predecir cuál va a ser su magnitud. Hay otro concepto que se llama el período de retorno, que se da en años. Por eso hablamos de una lluvia de cinco años o de 100 años. 

Ese concepto de período de retorno está ligado a lo que se llama la probabilidad de que un evento ocurra. La probabilidad de que un evento ocurra es inverso al periodo de retorno. Entonces, si tú diseñas un canal para ese tipo de lluvia que es rara y grande, el día que caiga, tú estarás preparado para manejar esa lluvia. 

Si tú diseñabas un canal para un período de retorno de 50 años hace 30 años y en esa localización la lluvia ha crecido, ese canal ya no va a manejar una lluvia de 50 años por las condiciones actuales. Eso quiere decir que la estructura está obsoleta. 

LCC. ¿Y esa es la característica del canal Ricaurte? Porque ese sector pareciera ejemplificar muy bien todo lo que termina potenciando las inundaciones, empezando por el descontrol territorial. 

AG. En el sector del Emiliano Alcalá, en 1990, por ejemplo, había bastantes zonas verdes. Con el paso de los años se han ido convirtiendo en zonas grises, llenas de áreas más pavimentadas y con casas.

LCC. En zonas como esa, ¿cuál es la solución? 

AG. Hay varias soluciones, unas de impacto inmediato. Podríamos mirar las herramientas legales para el manejo del agua en Estados Unidos, donde hay cuatro conceptos básicos: el contexto y la autoridad legal; la base técnica, el aparato administrativo y el cumplimiento de la norma. 

Aquí agencias como el Departamento de Protección Ambiental le exigen a todos los urbanizadores que controlen la escorrentía y hagan un análisis hidrológico de la cuenca (que van a impactar) antes y después de su proyecto de urbanización.

Ese constructor no puede exceder el caudal de escorrentía y ahí es cuando aparecen distintas soluciones: jardines de lluvias, lagunas de detención, techos verdes, pavimentos porosos o biorretenedores. Es una decisión administrativa la que obliga al urbanizador a utilizar todas las herramientas que existen para controlar la escorrentía. 

En Cartagena todo el mundo urbaniza y tira el agua a la calle. Entonces hay más escorrentía y los canales no dan abasto. 

En Cartagena la solución siempre ha sido hacer los canales más grandes y llegará un punto en que habrá una limitación de espacio. Además, financieramente eso es inviable. Con una medida que organice el territorio y meta en cintura a los urbanizadores —cualquiera que sea, no solamente los que construyen casas también los de los proyectos comerciales o industriales— se le cambiaría el chip a todos.

LCC. Todo apunta a que Cartagena seguirá por mucho tiempo reaccionando ante las inundaciones y no siendo capaz de prevenirlas.

AG. Cartagena se ha acostumbrado a ser reactiva y no preventiva. Pedrito Pereira, por ejemplo, hizo un buen trabajo en ese sentido. Fue uno de los alcaldes que mejor hizo limpieza. 

Cualquier secretario de Infraestructura o de Planeación debería saber que la temporada de lluvias en el Caribe va desde septiembre hasta noviembre, y que los meses más lluviosos son octubre y noviembre. Las temporadas de lluvias del Caribe colombiano siempre han sido así.

Entonces, si usted sabe que es así, tiene que planear la limpieza de los caudales existentes. Eso no va a evitar las inundaciones per se, pero aminorará el problema, porque cuando se limpian los caudales y se amplían, se está ampliando la capacidad de transportar agua. 

LCC. ¿Hasta qué punto a Cartagena le han faltado voces más expertas, nacionales e internacionales, que acompañen a los actores locales en la formulación de soluciones a su sistema pluvial? 

AG. Mucho. El caso del Emiliano Alcalá es ejemplo de eso. Hubo una interventoría, pero no quedó bien. Si revisas el componente hidrológico – hidráulico allí hay unas fallas conceptuales de diseño, empezando por el modelo lluvia escorrentía utilizado, algo que se llama método racional. No era aplicable. La misma normatividad colombiana lo prohíbe para cuencas que son mayores de 80 hectáreas. 

La Junta de Acción Comunal del Socorro (barrio por donde pasa el canal) le envió al alcalde Manolo Duque un derecho de petición bien estructurado con todas las falencias del diseño. Estoy de acuerdo al 100 por ciento con lo que dice ahí. El diseño está mal, no tengo duda de eso porque para la investigación que estoy haciendo lo revisé. 

En 2016, la administración de Manolo Duque adjudicó al Consorcio Canal Ricaurte MMXVI el revestimiento en concreto rígido y obras complementarias en el sector Emiliano Alcalá, por casi $12.000 millones.

Las obras estuvieron listas en 2018. Con las lluvias de ese año el canal volvió a desbordarse, por lo que el Concejo citó a un debate de control político a los distintos actores involucrados (secretarías de Planeación e Infraestructura, Valorización Distrital y Universidad de Cartagena, encargada de los diseños).

LCC. ¿Podría decirse que el canal Emiliano Alcalá es, en estos momentos, el más crítico del sistema de caños y canales de Cartagena? 

AG. De esa cuenca del Ricaurte sí. Dimensionaron el canal de tal manera que fuera de veintiún metros cúbicos por segundo, que según sus constructores está por encima del caudal de una lluvia de 100 años que era de 18.7 metros cúbicos por segundo. Es decir, ese canal estaba sobrado. 

Cuando nosotros comenzamos a hacer la investigación, nos dimos cuenta que la cuenca estaba mal delineada. ¿Y eso qué implica? Que usted no está tomando en cuenta todo el agua que debería. Cuando corrimos el modelo, con una lluvia solamente de dos años, ya nos daba un caudal de 26 metros cúbicos. 

El próximo que vamos a analizar es el Matute. 

LCC. La Alcaldía ha entregado varios de los contratos de diseño para intervenir los canales a través de convenios interadministrativos.

AG. Ahí hay un problema también institucional porque esos convenios son, palabras más, palabras menos y no los estoy demonizando, contratos a dedo. En esto de los convenios interadministrativos ya son repetitivas las fallas en los diseños. Entonces, se le está quitando una oportunidad a empresas que pueden estar más capacitadas y con mucha más experiencia para que hagan un mejor trabajo, y que la plata no se pierda. 

Hay algunos que hablan de los convenios interadministrativos y dicen que no deben tener interventoría.  Eso es falso porque si tú te vas al artículo 83 de la Ley 1474 dice que las entidades públicas están obligadas a vigilar permanentemente la correcta ejecución del objeto contratado o a través de un supervisor, según corresponda. Estos son proyectos que tienen varios componentes y son complejos. Sin interventoría, usted le está dando un cheque en blanco al diseñador y le está diciendo que lo que diga es palabra sagrada. 

Parte de las intervenciones realizadas por el Distrito en el sistema de caños y canales se han hecho a partir de estudios elaborados por la Universidad de Cartagena, contratados de manera directa por la Alcaldía y sin interventoría. Entre ellos, el diseño para la evacuación de aguas en los barrios El Laguito, Castillogrande y Bocagrande, y las actualizaciones de los diseños de los drenajes pluviales en varios sectores de la ciudad.

LCC. Y si miramos el área costera, ¿cuán crítica es la situación allí?

AG. Allí hay dos problemas: el nivel del mar y  las lluvias. 

Según los datos del Ideam, lo más duro del Huracán Iota en Cartagena fue el día 14 de noviembre. Lo que se registró en la estación meteorológica del Aeropuerto Rafael Núñez fueron 142.55 milímetros.

Eso realmente es una lluvia con un período de retorno, si uno hace un análisis de frecuencia no estacionario, de casi seis años y con un análisis de frecuencia estacionario está casi entre siete y ocho años. Es nada. Es más, en Cartagena se han registrado lluvias de hasta 222 milímetros en octubre de 2016. En 1989, que era el récord anterior, había una lluvia de 201.8 milímetros. 

En la zona costera, además, se subió el nivel del mar. El nivel del mar es como una pared que no deja salir el agua y eso exacerba el problema en esa zona (Bocagrande, Crespo, Marbella). Por eso, los proyectos de Protección Costera y de Plan Maestro de Drenajes Pluviales allí tienen que ir juntos.  

LCC. Finalmente, ¿qué papel juega en toda esta situación el comportamiento ciudadano?

AG. Obviamente que hay que tener cultura ciudadana. Una bolsita y otra bolsita suman, en eso hay que trabajar, pero esa no es la causa principal del problema de inundaciones que tiene la ciudad. 

El problema principal que tiene la ciudad es el descontrol en el crecimiento y en su planeación urbanística. Después viene el problema institucional, que no hay alguien que tome control de todo esto. Pareciera que hubiera una desconexión entre las distintas dependencias. 

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