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El alcalde Willia Dau hizo un nuevo cambio en la Secretaría del Interior: reemplazó a Paola Pianeta por Ana María González. /Foto: Collage propio

Los tres mensajes que deja el relevo en la Secretaría del Interior de Cartagena

Con la llegada de Ana María González a la Secretaría del Interior queda claro que el alcalde William Dau le da un voto de confianza a una funcionaria de su primer círculo sin experiencia en seguridad y defensa, pero con mayor capacidad de gestión ante organismos internacionales. 

Este 13 de junio, cuando anunció más cambios en su gabinete distrital, el alcalde de Cartagena William Dau oficializó el relevo de la secretaria del Interior, una de las funcionarias más clave del gobierno local por estar llamada a implementar la política pública que garantice la seguridad de los cartageneros.

De esa Secretaría salió la comunicadora social Paola Pianeta Arango, cuestionada desde que llegó allí, en enero pasado, por no tener trayectoria en temas de seguridad y defensa. En su reemplazo, Dau nombró a la politóloga Ana María González Forero, quien hasta esta semana fue la asesora en cooperación internacional de la Alcaldía. Ella tampoco tiene experiencia en asuntos de policía y convivencia.

Más allá de los cuestionamientos por la formación académica y la trayectoria de los dos perfiles que han llegado a la Secretaría del Interior, el último semestre, lo que sí exige esta cartera es capacidad de manejo en distintos frentes. 

Especialmente, esta cartera exige una relación fluida con los concejales, por su estricto control político, y con los líderes comunales que, como conocedores de las dinámicas barriales, están en capacidad de tirar línea para mejorar la cotidianidad en sus entornos.

Destrezas que no están supeditadas a ninguna profesión en particular y dependen más del bagaje político del funcionario.

La salida de Pianeta y la llegada de González dejan, por lo menos, tres mensajes. 

1. El experimento de una aliada sin experiencia no funcionó

Desde que llegó a la Secretaría del Interior, en enero pasado, Paola Pianeta se convirtió en una de las funcionarias más cuestionadas del gabinete cartagenero porque aterrizó allí con poca experiencia en seguridad y defensa: sólo la respaldó una maestría en Conflicto Social y Construcción de Paz y ser una de las funcionarias de mayor confianza del alcalde William Dau en ese momento.

Antes de llegar a la Secretaría, Pianeta había sido la jefa de la Oficina de Comunicaciones y Prensa de la Alcaldía. Por eso, siempre hubo dudas sobre su perfil para un cargo con desafíos tan mayúsculos, como implementar la estrategia de seguridad junto a la Policía Distrital.

Sin embargo, su caso no fue el primero en esa Secretaría. 

En administraciones anteriores, como la de Dionisio Vélez, hubo ingenieros en ese cargo: una de hecho, María Elena Vélez, tenía un pregrado en Ingeniería de Alimentos y cero experiencia en el sector público. 

Por el contrario, se había desempeñado como jefa de embutidos y gerente de zona de empresas de alimentos; directora administrativa de una compañía del sector salud, contratista de una empresa de reciclaje y docente universitaria. 

Las críticas contra Pianeta se agudizaron en mayo por la evidente crisis de seguridad que vive Cartagena. Especialmente, fue criticada en medio de la lupa internacional que esta capital tuvo tras el asesinato del fiscal Pecci.

Si bien el ataque contra Pecci pudo haber ocurrido en cualquier otro lugar —dada la amenaza tácita con la que vivía por su lucha contra el crimen organizado—, este hecho aumentó los cuestionamientos ciudadanos contra la administración de Dau por su política de seguridad.

En una de las recientes encuestas Pulso Social, del Dane, Cartagena fue la capital colombiana donde sus habitantes dijeron sentirse más inseguros. Eso se explica, en parte, porque esta capital es escenario de una guerra entre bandas criminales, desde el año pasado, que ya suma varias decenas de muertos.

También aumentaron las críticas contra Pianeta por haberle dado luz verde a las corralejas en Bayunca para luego cancelarlas para prevenir una tragedia como la de El Espinal, Tolima. Allí se desplomó una gradería artesanal y, al menos, cuatro personas murieron.

Pese a que no tenían permiso, los habitantes de Bayunca hicieron las corralejas y se enfrentaron con el escuadrón antidisturbios de la Policía. Los toros fueron incautados y varias personas terminaron heridas.

Otro hecho que jugó en contra de Pianeta fue un cobro excesivo denunciado por turistas en Playa Blanca, corregimiento de Barú. 

Según la factura publicada, les cobraron $250.000 por seguridad y vigilancia. Rubro que sugiere que si el Distrito y la Policía Metropolitana no brindan garantías de seguridad, hay un sector de la ciudadanía dispuesto a cobrar por supuestamente garantizarla.

Y un último episodio que desencadenó más críticas contra la saliente secretaria ha sido el decreto que les prohíbe a bares, gastrobares y discotecas, de ciertos sectores de la ciudad, seguir abiertos después de las 10 de la noche. 

Esa medida busca disminuir los índices de violencia. Sin embargo, las estadísticas recientes de homicidios de Cartagena muestran que esos hechos no ocurren mayoritariamente en establecimientos nocturnos sino a cualquier hora del día, en cualquier sector cartagenero y por sicariato.

El vocero de Asprobares (gremio de establecimientos nocturnos) dijo que Pianeta les había prometido que el decreto se suspendería a más tardar el 29 de junio, lo que no ocurrió. Por eso, hace una semana hubo manifestaciones en el Centro, que generaron caos vial. 

Dau dijo que ese decreto seguiría vigente hasta que el Gobierno Nacional respondiera su solicitud de asistencia militar, informó El Universal.

Más allá de todas esas críticas —que llegaron tanto de los ya conocidos detractores del gobierno local como de ciudadanos espontáneos—, la falta de resultados contundentes en seguridad demuestra que haber ubicado en ese cargo clave a una disciplinada aliada, como Paola Pianeta, no le funcionó a Dau. Tampoco a Cartagena.

2. Un reemplazo sin experiencia en defensa, pero con mayor capacidad de gestión

Ana María González asume el cargo con un doble desafío: reducir los índices de criminalidad que, desde finales de 2020, afronta Cartagena y demostrar que está capacitada para esta nueva labor, pues su antecesora sale en medio de cuestionamientos por su perfil.

González, sin embargo, asume con dos características similares a las de Pianeta cuando llegó a la Secretaría en enero pasado: es una de las funcionarias más cercanas a Dau y no tiene experiencia en temas de seguridad y defensa.

Sin embargo, llega a la Secretaría del Interior con una probada capacidad de gestión ante organismos internacionales, por cuenta de su experiencia como becaria de la Fundación Obama (2018-2019), en los Estados Unidos, liderada por el expresidente estadounidense Barack Obama. 

Esa experiencia la llevó a desempeñarse como asesora de despacho de la Alcaldía, en temas de cooperación internacional, los últimos dos años y medio. Todas esas relaciones que ha cultivado pueden servirle para conseguir recursos económicos y humanos que le ayuden a mejorar la convivencia cartagenera.

De hecho, La Contratopedia conoció extraoficialmente que González ya está buscando un equipo de asesores de alto nivel en temas de seguridad entre las organizaciones internacionales con las que ha trabajado.

Con esas alianzas busca robustecer el sistema de datos sobre la criminalidad local para enfocar esfuerzos, según los casos y los sitios donde ocurren los crímenes. 

Justo, la falta de datos es uno de los cinco desafíos inmediatos que debe resolver.

3. Las relaciones fluidas no están garantizadas

Otro de los grandes retos de la nueva secretaria será generar consensos con el Concejo, una relación fluida con los líderes comunales —intermediarios por naturaleza entre la Alcaldía y las comunidades—, un ambiente armónico con sus subalternos y evitar las confrontaciones en redes sociales. 

Sin embargo, el talante que como funcionaria pública ha demostrado, hasta ahora, anticipa que eso no está garantizado y su tolerancia a la crítica se pondrá a prueba cada minuto.

Quienes más la pondrán a prueba serán los concejales, con su milimétrico control político, tal como lo han venido haciendo desde enero de 2020 con todo el gabinete distrital. Los concejales ya cuestionaron a González, el 14 de junio pasado, por su gestión como asesora de cooperación internacional. 

En el informe que presentó, la funcionaria resaltó haber gestionado $44.000 millones. Recursos que ayudan al cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo.

Los concejales aseguraron —y así lo replicaron varios medios locales— que González no supo justificar la inversión de esos recursos porque no entregó información detallada sobre el número de personas beneficiadas ni los nombres de las firmas locales que los ejecutaron.

Por eso, para un sector de los cartageneros esos recursos se perdieron. Sin embargo, los dineros de cooperación suelen ser monitoreados por las mismas organizaciones internacionales, que definen su ejecución en concertación con la entidad beneficiada, en este caso, la Alcaldía de Cartagena, y vigilan su correcta inversión. Lo hacen a través de operadores que ellos mismos contratan.

El listado de las inversiones de cooperación, gestionadas por la Alcaldía los últimos dos años y medio, está alojado en este tablero electrónico.

González, además, deberá tener una actitud más conciliadora con los concejales y evitar opinar públicamente sobre ellos, como hasta hace poco lo hacía.

Otro escenario que González deberá priorizar en su construcción de consensos es consolidar una sólida dinámica de trabajo con el equipo que encuentra en la Secretaría del Interior, contratado por el exsecretario David Múnera en enero, antes de renunciar. 

Tiene ese reto porque en los dos años y medio que lleva en la administración de Wiliam Dau ha mantenido relaciones tirantes con varios funcionarios por su nivel de exigencia y la manera como se dirige a ellos, sobre todo con sus subalternos: el equipo de Cooperación Internacional, con el que trabajó hasta el 13 de julio.

Y no menos importante, González tiene el reto en este nuevo cargo de evitar usar las redes sociales para criticar al gobierno nacional o a mandatarios de otras capitales, como lo hizo con Jaime Pumarejo de Barranquilla por la cancelación de un evento de pornografía. 

También está por verse qué tanto estará dispuesta a dejar atrás las confrontaciones públicas que ha sostenido, de manera reiterada, con voces críticas del gobierno distrital. 

 

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