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A través de mercados y paquetes de alimentación escolar, la Alcaldía intentó saciar el hambre de las familias más pobres que aumentó con la llegada del coronavirus. /Foto: Ofiprensa Secretaría de Educación.

Los mercados con los que Cartagena intentó mitigar el hambre del primer año de pandemia

El Distrito les compró 217.097 paquetes de alimentos a las empresas Invercomer y Veneplast, dos de los principales contratistas Covid-19 que dejó 2020. 

*Este informe es parte de la serie ‘Lupa a la plata Covid en Bolívar’ .

Durante el primer año de pandemia por coronavirus, la Alcaldía de Cartagena destinó $23.178 millones en mercados para sus habitantes más pobres. Con esa suma se convirtió en la capital del Caribe que más invirtió en ayudas humanitarias, el año pasado, cuando los gobiernos locales comenzaron a entregar alimentos para intentar mitigar el hambre agudizado por el cierre de la economía y el confinamiento en todo el país.

Además de esas compras excepcionales por la emergencia, la Alcaldía entregó los alimentos de sus habituales programas de Alimentación Escolar (PAE) y del adulto mayor, que en 2020 contrató por $21.848 millones.

El hambre es un problema mayúsculo en Cartagena, porque la pobreza ha sido una constante durante décadas y superarla sigue siendo una de sus grandes asignaturas pendientes. Justo, por la falta de comida, en barrios pobres, como El Pozón, Nelson Mandela y Ciudad del Bicentenario, hubo cacerolazos el año pasado. 

Ciudadanos de esos sectores, que viven del rebusque diario y vieron disminuir sus ingresos entre abril y agosto al no poder trabajar en las calles, playas, mercados ni en el Centro Histórico, reclamaron ayuda estatal. 


Ante el desafío de calmar el hambre que la pandemia agudizó, la Alcaldía de Cartagena compró 267.097 mercados y bonos canjeables por alimentos, a través de 10 contratos, publicados en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (Secop) y firmados bajo urgencia manifiesta.

Una figura, decretada el 22 de marzo de 2020 por el alcalde William Dau, que le permitió a su administración contratar de manera directa y con mayor rapidez, sin tener que acudir a las licitaciones públicas que suelen tomar meses. 

El alcalde Dau firmó ese decreto en el marco de la emergencia sanitaria nacional, declarada el 12 de marzo de 2020 por el presidente Iván Duque y por la que los gobernadores y alcaldes tuvieron que adoptar medidas excepcionales para enfrentar el virus en sus regiones . Además, contaron con poco margen de maniobra para ejecutar sus planes de gobierno.

Hasta diciembre pasado, la Alcaldía de Cartagena estuvo entregando bonos canjeables por alimentos, mientras que durante el primer semestre de 2020 funcionarios distritales entregaron los mercados puerta a puerta, en jornadas lideradas por la Oficina de Gestión del Riesgo en los barrios y zonas insulares de esta capital.

Las familias beneficiarias fueron escogidas según los índices de pobreza multidimensional del Distrito y los perfiles epidemiológicos que construyó el Departamento Administrativo de Salud (Dadis), informó la Alcaldía.

Los contratistas de la emergencia

Las empresas a las que la Alcaldía les compró bonos canjeables por comida y mercados, compuestos por 17 productos de la canasta básica, fueron Almacenes Éxito, Invercomer del Caribe y Distribuidora y Papelería Veneplast Ltda, compañías con experiencia como contratistas públicos en distintas regiones del país.  (Descargue aquí los contratos).

  • Invercomer

Con cinco contratos por $11.387 millones, Invercomer del Caribe se convirtió en el principal contratista del Covid-19 de Cartagena. La Alcaldía le compró 72.367 mercados y 60.000 bonos por tratarse, dijo la secretaria general del Distrito hasta diciembre pasado, Diana Martínez, de una empresa que ofertó los mejores precios y garantizó la disponibilidad inmediata de los productos para su entrega en barrios y sectores insulares.

Invercomer es una de las empresas cartageneras más sólidas del sector alimentos, dueña de los supermercados Megatiendas, que tiene sucursales en Barranquilla, Riohacha, Bogotá y Cartagena. 

Su dueño es Guillermo Ramírez Jiménez, más conocido entre los cartageneros como el “Cachaco” Ramírez. Un antioqueño, que empezó a trabajar como comerciante de panela en 1978, cuando llegó a esta capital, y quien años después incursionó en la política local, primero como concejal y después en un intento fallido por llegar a la Alcaldía en 1997. Perdió esa elección con el fallecido Nicolás Curi.

  • Veneplast

Después de Invercomer, el segundo contratista de mercados Covid-19 que dejó el primer año de pandemia en Cartagena fue Distribuidora y Papelería Veneplast Ltda. La Alcaldía le compró a esa empresa 84.730 mercados por $7.416 millones.

Los socios de esta empresa, fundada en Cartagena en 2005, son Margarita Andrea Serna Hernández y Humberto Álvarez Quintero. Este último es su socio mayoritario y representante legal, tal como consta en los documentos inscritos por esa compañía en la Cámara de Comercio de Cartagena. 

Veneplast tiene 156 empleados y su sede principal está en el mercado de Bazurto. 

Por ser más reconocida en Cartagena como un mayorista de elementos de oficina, el Distrito enfrentó una oleada de críticas ciudadanas cuando anunció, el primer semestre de 2020, que esta empresa sería uno de sus proveedores de mercados para atender la primera fase de la emergencia sanitaria.

Por uno de esos contratos que la administración Dau firmó con Veneplast por $890.000.000, la Procuraduría inició en mayo del año pasado una investigación disciplinaria por presuntas irregularidades, porque “eventualmente no se observaron los principios de eficiencia, eficacia y economía de la gestión pública”.

Ese proceso se encuentra en etapa probatoria.

  • Éxito SA

El tercer contratista de mercados del primer año de pandemia en Cartagena fue Almacenes Éxito SA, a quien la Oficina de Gestión del Riesgo Distrital le compró 50.000 bonos por $4.375 millones. Cada bono fue canjeable por hasta $100.000 en productos de la canasta básica familiar.

Éxito es una de las cadenas de supermercados más tradicionales de Colombia. Nació en Medellín hace más de 70 años y ahora pertenece al grupo francés Casino.

Los otros alimentos en pandemia

La administración de William Dau también intentó mitigar el hambre del año pasado con los alimentos de sus habituales programas de Alimentación Escolar (PAE) y del adulto mayor, que contrató por $21.848 millones a través de la Bolsa Mercantil.

En 2020, el Distrito seleccionó como operador del programa de alimentación escolar (PAE) a la Unión Temporal Alimentación Escolar Cartagena. Con ese contrato, de $19.990 millones, unos 100 mil estudiantes recibieron alimentos para preparar o comer en casa, informó la Secretaría de Educación. 

Tres firmas conformaron esa unión temporal. La primera de ellas fue Alimentar Capital SAS, creada en 2018 en Bogotá por María Camila Sánchez Zamora y Mónica Jiménez Barajas. 

Esta última socia es también la representante legal de Ecoalimentos SAS, una de las 28 empresas señaladas en 2018 por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de integrar un cartel que acomodó licitaciones de alimentación escolar en Bogotá por $1.5 billones, durante al menos una década.

La segunda empresa detrás de la operación del PAE fue Inversiones Ramfor Ltda, también matriculada en Bogotá y dedicada al expendio de comidas preparadas y al comercio al por menor de alimentos. 

La tercera y última firma de la unión temporal fue Corporación Quantum, una entidad vallenata sin ánimo de lucro.

El otro programa con el que Distrito entregó mercados a población pobre y mayor de 60 años, el año pasado, fue el de alimentación al adulto mayor, a cargo de la Secretaría de Participación. 

Bajo esa iniciativa, el Distrito le compró 15.584 mercados por $1.948 millones a la Unión Temporal Adulto Mayor Cartagena 2020. Detrás de ese contratista estuvieron Alimentar Capital SAS —una de las empresas integrantes del PAE 2020— y la Fundación Amovida de Valledupar.

Todas esas millonarias inversiones ayudaron a mitigar el hambre en una capital con altos índices de pobreza, un fenómeno que desde el año pasado aumentó por la pandemia. Mediciones recientes del Dane indican que hoy una tercera parte de los cartageneros no tiene los recursos mínimos para comprar una canasta básica de alimentos. 

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