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Habitantes de los corregimientos de Pontezuela y Bayunca bloquearon las vías al Mar y La Cordialidad para presionar por la construcción del alcantarillado. /Foto: Cortesía.

La prolongada lucha de Pontezuela y Bayunca por su alcantarillado

Las protestas de dos comunidades de la zona rural de Cartagena sacan a flote una década de batallas, después de una acción popular, y cómo a la administración pública de esta capital le cuesta sacar adelante millonarias iniciativas.

El reciente bloqueo vial de los habitantes de los corregimientos de Bayunca y Pontezuela, reclamando alcantarillado, le recuerda a Cartagena su dificultad para concretar proyectos de infraestructura pública y le mete presión al alcalde William Dau, a quien la comunidad le exige resultados. 

Desde la madrugada de este lunes y hasta el mediodía, los habitantes de estas dos poblaciones, ubicadas a menos de 20 minutos de Cartagena por la Vía La Cordialidad, bloquearon tanto esta arteria como la Vía al Mar. Ambas son carreteras nacionales de alto tráfico que comunican a esa capital con Barranquilla. 

Lo hicieron cansados de las promesas que, en vano, les hicieron las distintas administraciones locales durante la última década. “Estamos bloqueando porque tenemos 205 años sin alcantarillado”, dijo un enérgico Emiro Gómez, representante del Consejo Comunitario de Pontezuela.

El alcalde Dau también les prometió una solución. Aunque dijo que gestionará un crédito para financiar esa obra, cuyo costo está cercano a los $74.000 millones, lo cierto es que el alcantarillado todavía está lejano porque requiere aval y recursos del Ministerio de Vivienda.

William Dau les prometió pronta solución a los habitantes, pero no dio fechas exactas.

El esperado (y luchado) proyecto

La lucha por el alcantarillado en estas dos comunidades se remonta a 2009, cuando la líder comunal Estela Marrugo interpuso una acción popular en contra del Distrito de Cartagena para que les garantizara a Bayunca y Pontezuela este servicio público esencial. Un juez falló a favor de ambas comunidades en septiembre de 2011 amparándoles el derecho a la salud pública. 

La decisión judicial encalló por los continuos cambios de gobierno local que ha tenido Cartagena durante la última década. Desde 2012, esta capital no logra que sus mandatarios, electos por voto popular, acaben su mandato constitucional por cuenta de enfermedades, inhabilidades o escándalos de corrupción. Esa inestabilidad administrativa ya le dejaba a esta ciudad, hasta antes de la posesión de William Dau en enero de 2020, 12 alcaldes en menos de ocho años.

En Pontezuela y Bayunca creyeron ver la luz para su alcantarillado, en 2017, durante la administración de Manolo Duque. El entonces alcalde les aseguró que ya tenía los recursos para comprar uno de los lotes donde debe funcionar una planta de tratamiento. Les hizo ese anuncio, después de un bloqueo de varias horas de La Cordialidad y la intervención del escuadrón móvil antimotines.

El Ministerio de Vivienda no aceptó ese terreno por problemas de titularidad y el trámite se enredó con la salida de Duque de la Alcaldía: primero lo inhabilitó la Procuraduría por no controlar las construcciones ilegales, que dejaron 21 muertos en un barrio popular; después, la Fiscalía lo acusó de participar en una trama corrupta para elegir en 2016 a la contralora distrital Nubia Fontalvo.

En 2018, durante la administración interina de Yolanda Wong, el proyecto se inscribió ante el Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico del Ministerio de Vivienda. Luego, cuando llegó Pedrito Pereira avanzó y llegó a estar en fase tres. Es decir, alcanzó a tener diseños aprobados y a estar ad portas de recibir recursos nacionales. Por tanto, gestionar esos recursos  para garantizar su ejecución le correspondía a quien llegara al Palacio de La Aduana en enero de 2020, es decir, a William Dau.

Wong y Pereira mostraron evidencia de su gestión, vía Twitter, y le preguntaron al alcalde qué seguimiento le ha hecho su administración a este proyecto, tal como lo recomendó Pereira en el informe de empalme.


Los exalcaldes trinaron para contradecir lo dicho por Dau ante los habitantes de Pontezuela y Bayunca. En su intento por calmar los ánimos y dispersar los dos bloqueos viales en La Cordialidad y la Vía al Mar, el mandatario apeló al espejo retrovisor. 

“No vamos a seguir mamando gallo como han venido haciendo todos los alcaldes: que una mesa de diálogo, que le voy a escribir al Ministerio, que voy a escribir una cartica. Voy a buscar una solución de fondo y es con un préstamo suficientemente grande”, dijo Dau con ayuda de un megáfono. 

De ese préstamo deben salir $29.600 millones, correspondientes al 40% del valor del proyecto que financia el Distrito. Los $44.400 millones restantes los pone la Nación.

Con ese crédito, además, la Alcaldía de Cartagena busca contratar otras obras de infraestructura pública, reclamadas con urgencia por distintas comunidades vía tutelas y acciones populares, explicó Dau. 

Tanto en Bayunca como en Pontezuela, los habitantes le exigieron al alcalde una fecha exacta para el inicio de obras e ignoraron su discurso, que incluyó su conocido calificativo  de “malandrines” a varios de los mandatarios que lo antecedieron y a miembros de la política tradicional cartagenera.

La Alcaldía no entregó más detalles sobre el préstamo anunciado por Dau. En un comunicado de prensa, el Distrito solo dijo que “en estos momentos no hay plata” e informó que el mandatario gestiona recursos con la secretaria de Hacienda Diana Villalba.

La Contratopedia Caribe consultó a la Alcaldía para ampliar la información sobre dicho préstamo, pero no obtuvo una respuesta concreta. El alcalde dijo, a través de su oficina de prensa, que buscará que la Nación ponga más del 60% de los recursos. “El proyecto va porque va”, dijo a través de uno de sus asesores.

La Contratopedia tampoco pudo conocer la gestión hecha por este gobierno ante el Ministerio de Vivienda, desde que la administración de Yolanda Wong radicó el proyecto en Bogotá.

Emiro Gómez, representante legal del Consejo Comunitario de Pontezuela, le dijo a La Contratopedia que este gobierno sólo ha legalizado dos lotes, donde funcionarán las plantas de tratamiento: una en Bayunca y otra en Pontezuela. En esta última, la comunidad rechaza desde ya la cercanía de ese lote con uno de sus barrios.

El viacrucis de Bayunca y Pontezuela 

Ante la falta de alcantarillado, desde sus inicios, los habitantes de Pontezuela y Bayunca han optado por construir en sus viviendas pozos sépticos. Recientemente, comenzaron a instalar motobombas artesanales para sacar a las calles las aguas residuales de sus casas. Por eso, en esas comunidades es cada vez más común ver los canales y vías con aguas servidas.

Esa decisión de arrojar las aguas negras a los canales y vías la tomaron ante el colapso de los pozos construidos en sus viviendas y la falta de recursos para pagar el servicio de evacuación, que presta la empresa Aguas de Cartagena (Acuacar), por $270.000, con unos carros conocidos como elefantes.

“Una persona que gana un salario mínimo o menos mensual, de dónde va a sacar para pagar ese servicio todos los meses o cada vez que lo necesite”, cuestionó el líder comunitario Gómez.

Los pobladores de estos corregimientos aseguran que la fetidez de las aguas servidas es cada vez más fuerte, al punto que han tenido que dejar sus tradicionales tertulias en las puertas de sus casas o las tardes de juego. Denuncian también que algunos niños y jóvenes sufren de infecciones cutáneas.

El alcantarillado es el capítulo más reciente de la lucha de estas comunidades por servicios básicos de calidad. Situación similar vivieron años atrás con el acueducto. En 2009, después de una fallida inauguración en 1994, en los grifos de las casas por fin comenzó a salir agua potable. 

La administración de Judith Pinedo invirtió tres mil millones de pesos para terminar la infraestructura y garantizarles, así, a los lugareños agua tratada y no salada en las llaves de sus patios, baños y cocinas.  Hoy Bayunca y Pontezuela forman parte de la red de acueducto de Cartagena, administrada por la empresa Acuacar.

Los servicios sanitarios también tienen problemas en esta zona: en Pontezuela el puesto de salud solo funciona seis horas al día y el médico apenas va cuatro veces por semana. En Bayunca, aunque sí hay servicio de urgencias y atención médica permanente, la infraestructura está deteriorada porque es la misma construcción de hace décadas. Por eso, ahora en pandemia esa edificación no ha facilitado el distanciamiento social como medida de bioseguridad 

Los bayunqueros esperan que antes de diciembre el Distrito les entregue un nuevo centro de atención médica, que es uno de los puestos de salud inconclusos por la fallida revolución de infraestructura del exalcalde Dionisio Vélez y está priorizado en la apuesta del actual gobierno para habilitar, en una primera fase, cinco de esas obras.

Con tantas luchas y bloqueos viales a cuestas, los lugareños confían en que la promesa de alcantarillado más reciente, hecha este lunes por el alcalde William Dau, no pase a engrosar el ya largo listado de intenciones de la última década. Anuncios que no logran trascender de los titulares ni de los comunicados de prensa.

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