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Con la ola de inseguridad y los cobros abusivos recientes, Cartagena enfrenta una crisis de imagen turística. /Foto: Tatiana Velásquez

Cinco prácticas recurrentes golpean la imagen turística de Cartagena

Quejas por comida en mal estado, robos a restaurantes, atracos y cobros abusivos colman desde hace semanas los titulares de prensa y, además de evidenciar una crisis de gobernabilidad, empañan la tan promocionada marca turística de La Heroica.

Los titulares del último mes desde los sectores turísticos de Cartagena relatan la muerte de una pareja de holandeses por posible comida contaminada, un intento de atraco con arma traumática y continuos cobros abusivos en los balnearios de la península de Barú.

Más allá del golpe a la imagen turística de esta capital —por la que ha apostado desde la década de los 60 por encima de la consolidación de una urbe para los cartageneros—, esos hechos retratan profundos problemas en un destino que busca venderse como idílico para nacionales y extranjeros, por su declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Toda esta seguidilla de casos se suma a la ola de violencia que vive desde finales de 2020 esta capital y la tienen con los homicidios y la percepción de seguridad disparados.

La crisis que vive Cartagena, reflejada en la falta de sólidos indicadores sociales, fiscales y de infraestructura pública, permea cada vez más la industria turística, uno de los principales renglones de la economía local.

De hecho, turistas extranjeros comienzan a indagar en redes sociales si vale la pena visitar La Heroica. Al menos cinco prácticas recurrentes –algunas de ellas violentas y que no son exclusivas de esta capital— están detrás de esa realidad.

1. Quejas por comida en mal estado

Una pareja de turistas holandeses (Nienke Trishna Bawa y Robert Gerrit Kootte) murió esta semana por posiblemente haber consumido alimentos contaminados. Entre los restaurantes que la Fiscalía indaga están The Rum Box, ubicado en la Calle del Arsenal y propiedad de Abraham Dau, hijo del alcalde de Cartagena William Dau, y otro en el Mercado de Bazurto sobre el que aún no se conocen más datos.

Javier Hernández, director médico de la Clínica Medihelp, indicó que a su ingreso la mujer “requirió una reanimación por haber llegado con una muy severa afectación de sus respuestas vitales”.

Sobre el estado del hombre, el parte médico detalló que ante la gravedad de su estado fue ingresado a cuidados intensivos porque tenía “un cuadro de convulsión”.

El empresario Dau dijo que la Fiscalía y el Departamento de Salud de Cartagena (Dadis) visitaron su local y tomaron muestras de sus insumos. 

“No se ha encontrado absolutamente nada”. A la vez que reveló que las autoridades están tras la pista de un hombre y una mujer que acompañaban a los holandeses y de los que nada se sabe tras la misteriosa muerte.

La muerte de los holandeses ha generado cuestionamientos en Cartagena sobre el Dadis, como autoridad sanitaria distrital, para garantizar que los restaurantes cumplan con todas las normas higiénicas y garanticen comida de calidad. Reseñas compartidas en redes sociales por comensales, la mayoría de ellos turistas, muestran más de una queja por intoxicación alimentaria.

2. Cobros excesivos a turistas en balnearios

En el último mes se han conocido tres denuncias de cobros millonarios a turistas, todos ellos en Playa Blanca, sector de la península de Barú.

El más reciente de esos cobros abusivos se conoció este jueves: a unos turistas ecuatorianos les cobraron $2.500.000 por dos platos con pescado y cuatro cervezas. El hecho quedó registrado en un video en el que uno de los nativos agrede a quien lo grababa.

Antes, el martes de esta misma semana, empezó a circular una factura por $6.500.000 expedida a un grupo de mexicanos. Allí les cobraban varios platos de comida, cervezas, unas picadas y el tiempo de estancia en el lugar. Al verse presionados, los turistas extranjeros pagaron $3.000.000 para salir del lugar.

“Una amiga viaja esta semana a Colombia y me está pidiendo tips. La verdad es que con lo que nos pasó no recomiendo que vayan a Barú. Y no por la playa ni por el lugar, porque es lindo y nos gustó mucho, pero la experiencia y la sensación de miedo, no”, le dijo uno de los turistas a Blu Radio.

Ante los reiterados cobros abusivos, voces con influencia nacional como la de la galardonada chef Leonor Espinosa le están pidiendo a la Alcaldía de Cartagena “definir unas políticas públicas turísticas” que se cumplan.

3. Atracos en el Centro Histórico

La noche del pasado 11 de agosto, un turista español fue baleado por un hombre cuando se opuso a entregarle su reloj, mientras caminaba por la calle Gastelbondo, en el corazón del Centro Histórico.

El extranjero fue atendido en un centro asistencial del sector turístico y está fuera de peligro. La Policía dijo tener en su poder videos que dan pistas de los responsables del ataque.

La secretaria del Interior, Ana María González, intentó bajarle el tono al hecho al enfatizar, a través de un video, que los delincuentes usaron un arma traumática. La intervención de la funcionaria no cayó bien en Cartagena, especialmente, porque intentó achacarle a la prensa la responsabilidad de la imagen de ciudad que Cartagena proyecta.

El intento de robo al turista español ocurrió tres meses después del asalto a otro visitante en el restaurante Celele, en Getsemaní, una de las zonas más populares del Centro. En esa oportunidad dos hombres armados entraron al lugar y se llevaron un reloj y otros objetos.

4. Robos a restaurantes en el Centro

A través de Instagram, la cocinera cartagenera María Cecilia Restrepo, reconocida en redes sociales como ‘Aja Chechi’, contó el robo del que fue víctima en la cocina oculta de su emprendimiento culinario, ubicada en una de las retratadas callejuelas del Centro Histórico, escenario que por años fue visto como el espacio más seguro de la capital turística de Colombia.

 

 
 
 
 
 
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El relato de Restrepo evidencia que esa zona, epicentro de grandes eventos de talla mundial y protagonista de grandes postales, es hoy un lugar inseguro. “Se llevaron el horno, la airfryer, las licuadoras, los cuchillos, las vajillas. Se llevaron una vajilla de mi abuela que había heredado mi mamá y me la había prestado. Mejor dicho, me desvalijaron mi cocinita”, contó sobre el atraco entre la noche del viernes y la madrugada del sábado pasado.

Lo único que dejaron —detalló Chechi— fueron las neveras. “Lo que creemos es que iban a hacer lo mismo que en otra calle del Centro: parquearon un camión afuera y montaron todo y dejaron el lugar sin nada”.

Aunque varios agentes atendieron el llamado de la cocinera después del robo, hasta ahora la Policía Metropolitana no ha dicho nada sobre los responsables del asalto.

5. Uso de escopolamina

Este jueves por la noche, un turista fue víctima de escopolamina y robo de sus pertenencias mientras recibía servicios sexuales en un hospedaje en el barrio Marbella, reveló la Policía Metropolitana de Cartagena. 

Según le contó a los uniformados tras recobrar la conciencia y salir del estado de sumisión, el encuentro sexual lo acordó con dos trabajadoras sexuales en el sector amurallado.  

En Marbella y mientras el turista estaba bajo los efectos de esa sustancia, las mujeres lo robaron, indicó la Policía que aún no da con el paradero de ellas ni detalles del monto hurtado.

Con este ya son 45 casos de escopolamina denunciados ante la Policía Metropolitana de Cartagena en lo que va de 2022. La mayoría de ellos ocurridos en el Centro Histórico, Bocagrande, Getsemaní, La Boquilla y Manga, sectores turísticos de esta capital.

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