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El Pacto Histórico tuvo una destacada votación en Atlántico durante la consulta y las dos vueltas presidenciales. /Foto: Twitter Armando Benedetti.

‘La propuesta del Pacto Histórico está pensada a nivel presidencial, pero es débil en lo local’: Ángel Tuirán

Los Char no llegan a las elecciones locales de 2023 con las mismas ventajas de la última década. Sin embargo, su gestión de 15 años los sigue perfilando como los favoritos para retener la Alcaldía y sumar un quinto periodo consecutivo.

Una de las sillas que, desde ya, pinta competida de cara a las elecciones regionales de 2023 es la de la Alcaldía de Barranquilla, porque el Pacto Histórico ha manifestado interés en disputársela a la familia Char, que la ocupa desde 2008.

Especialmente, esa silla se vislumbra competida porque todas las apuestas locales apuntan a que los Char repetirán candidatura por un quinto período consecutivo con una de sus caras más visibles y populares, Alejandro Char, y porque una figura del Pacto Histórico con impacto nacional, el exsenador Armando Benedetti, no descarta competir si el exalcalde se lanza.

Para analizar el escenario político que se avecina, La Contratopedia Caribe entrevistó al politólogo Ángel Tuirán, doctor en Derecho Público y docente del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte. 

Tuirán analizó qué tanto los vientos de renovación nacional, fuertes con Gustavo Petro en la Presidencia, llegarán a la política regional, donde grupos como los Char han consolidado unas costumbres y relaciones clientelares por décadas. Sobre todo los Char con su reconocida (y también criticada) impronta de gobierno.

Ángel Tuirán, docente e investigador.

La Contratopedia Caribe. En Barranquilla Petro sacó casi 360.000 votos, mientras que Rodolfo Hernández unos 191.000. Es decir, casi lo duplica. ¿Cómo se puede interpretar ese caudal electoral? 

Ángel Tuirán.  Efectivamente, los resultados de la Consulta Presidencial y de las dos vueltas presidenciales muestran que, independiente quien haya sido el candidato al que se enfrentaba, Petro ganaba. 

Habría que analizar qué ha significado Gustavo Petro para Barranquilla como candidato a cargos de elección popular del orden nacional, porque cuando ha tenido esas aspiraciones aquí le ha ido bien.

Uno podría pensar que hay un votante asociado a los movimientos sindicales o sociales, pero en un contexto más amplio hay una apuesta, en términos político-electorales, por propuestas de orden progresista y liberal. 

El de Barranquilla es un votante que en el pasado ha apoyado proyectos de izquierda, pienso en lo que significaron los casi 16 años de gobierno del Movimiento Ciudadano.

Es un votante que se identifica con las propuestas de Petro y que entiende que el país necesita grandes transformaciones, no tanto en sus instituciones o estructuras sino a través de proyectos sociales que impacten la calidad de vida.

El Movimiento Ciudadano fue una fuerza de izquierda con amplio apoyo popular en Barranquilla que llegó a la Alcaldía en cuatro oportunidades, a través de dos mandatos de Bernardo, el cura, Hoyos (1992-1994 y 1998-2000); Édgar George (1995-1997) y Guillermo Hoenisgberg (2004-2007). 

Tanto a Hoyos como a Hoenisgberg el Tribunal Superior de Barranquilla los condenó por los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación, por la remodelación y adecuación de un edificio donde se ubicaría la alcaldía de Barranquilla.

La Justicia demostró que desviaron recursos del Distrito para favorecer a un contratista.

La debacle de la ciudad aquellos años pavimentó la llegada y posterior consolidación de los Char en el poder local.

LCC. ¿Qué papel jugaron los jóvenes en esa votación?  

AT. Barranquilla no fue ajena a toda la movilización social de 2021, la más reciente y donde hubo un gran protagonismo de los jóvenes. 

Si nos vamos a 2019, a la Noche de Brujitas, recordaremos que hubo una masiva movilización de jóvenes quienes, entre otras cosas, pedían la renuncia de un rector de una universidad pública, que al final se dio. 

Sin duda, ha habido una participación significativa de los jóvenes en el marco de las propuestas progresistas: unas asociadas al Pacto Histórico; otras asociadas a la Coalición Centro Esperanza, quienes luego seguramente se fueron decantando en la segunda vuelta presidencial por la propuesta del Pacto Histórico. 

LCC. Esos resultados presidenciales a muchos analistas, sobre todo del interior del país, los tomó por sorpresa. Daban por sentado que por ser esta una ciudad donde los Char ya llevan 15 años en el poder local, aquí ganaría el candidato al que esa casa electoral apoyara. Eso no pasó…

AT. No pasó, recientemente, con Fico y Rodolfo, pero hace cuatro años pasó lo mismo con Vargas Lleras.

Aquí hay dos cosas por analizar. La primera es el valor que se les da a las maquinarias en los procesos electorales, que no son iguales. El otro año tenemos elecciones territoriales, que tienen unas particularidades.

En 2019 vimos cómo partidos situados en oposición terminaron haciendo coalición con los de gobierno para apoyar a determinados candidatos. 

Luego, vienen las elecciones legislativas, donde las llamadas maquinarias hacen una apuesta bastante grande y mueven a su clientela porque tienen un objetivo: conquistar curules tanto en Cámara como Senado.

Los grandes momentos de movilización clientelar se dan tanto en elecciones legislativas como en elecciones locales. 

En las elecciones presidenciales suele haber un poco más de flexibilidad. Eso podría estar asociado al desgaste propio de las elecciones legislativas, en términos de inversión de recursos. Hacer una inversión casi que al mes y medio siguiente resulta bastante complicado para una casa electoral. 

El segundo elemento es que, conquistado el escenario legislativo, las casas electorales quedan a la espera de quién será el nuevo gobierno. Independientemente de quien llegue, las terminarán necesitando para aprobar desde el Plan de Desarrollo hasta leyes que exigen mayorías mucho más amplias en el Congreso. 

LCC. Y, justamente, porque las maquinarias funcionan como un relojito suizo o así lo han demostrado por décadas esos grupos políticos en elecciones locales y legislativas, a muchos les sorprendió que Cambio Radical perdiera en Atlántico una curul en la Cámara de Representantes, que es la que ahora ocupa el Pacto Histórico con Agmeth Escaf. ¿Este resultado electoral podría ser una antesala a lo que se viene para las locales en 2023?

AT. Lo primero que hay que señalar de cara a las elecciones territoriales de 2023 es que Gustavo Petro no será candidato y en la democracia colombiana el candidato pesa mucho.

Generalmente, se vota más por el candidato que por las propuestas. Incluso, las propuestas pueden ser las mismas, pero no tienen mayor alcance cuando las abandera un candidato distinto. 

No es una regla de tres donde se endosan los votos. Ya lo vimos en el pasado con el expresidente Álvaro Uribe. En términos electorales tenía grandes fortalezas, pero los candidatos que apoyaba en las elecciones territoriales no necesariamente ganaban.

Por otro lado, el proyecto político de la Casa Char va a completar 16 años en el poder local y es un proyecto amplio, porque es una fuerza económica con alcance regional y nacional.

La familia Char forma parte de la élite social de Barranquilla y, si bien es una administración que ha recibido fuertes críticas, tiene una obra para mostrar a lo largo de sus cuatro mandatos

Vemos, entonces, que hay una serie de vínculos más allá de la política.

La propuesta del Pacto Histórico, en cambio, está pensada a nivel presidencial, pero es muy embrionaria o débil a nivel distrital. Todavía no tiene una cabeza visible. Plantea la posibilidad de girar alrededor del exsenador Armando Benedetti.

Sin embargo, ese nombre puede generar rechazo o prevención entre algunos sectores progresistas o al interior del mismo Pacto Histórico. 

LCC. En 2023 se completarán 16 años de mandato local de los Char y pareciera que ese proyecto político aún tiene gasolina para otro período más… 

AT. Ese votante que apoya una propuesta de transformación nacional, es el mismo que a nivel local puede apoyar una candidatura de la casa Char. Un movimiento que, pese a sus críticas, le ha generado beneficios impactando su cotidianidad, porque alrededor de ese proyecto se ha construido una propuesta de transformación de ciudad, principalmente, en términos de infraestructura. 

Todavía no conocemos el nombre de la casa Char para competir por la Alcaldía de Barranquilla, pero ese proyecto arranca con unas ventajas porque está consolidado: tiene ejecución y burocracia.

Sin embargo, no llega a competir con las mismas ventajas de antes y está por verse cuán inteligentes serán las otras campañas para aprovechar ese escenario.

LCC. ¿Por qué el candidato de la casa Char no llega con las mismas ventajas para las elecciones de 2023? 

AT. La segunda votación de las elecciones regionales de 2019, en Barranquilla, fue el voto en blanco. Allí hay ya un mensaje de un amplio sector de la ciudad que no se identifica con la propuesta de los Char, pero tampoco con las otras dos que se presentaron en aquel momento, hoy cercanas al Pacto Histórico (Antonio Bohórquez y Diógenes Rosero). 

Eso muestra que hay un sector distinto que podría crecer. 

También hay otra debilidad en la propuesta de la casa Char y es que con la aspiración de Alex Char a la Presidencia ese grupo tuvo una mayor exposición nacional. Los temas que, normalmente, manejaban a nivel distrital o departamental despertaron más atención nacional los últimos meses, durante la campaña por la Consulta Presidencial. Es decir, salieron de la parroquia y se convirtieron en asuntos nacionales.

Char enfrentó denuncias alrededor de su gestión y de su nombre como figura pública. Eso de alguna manera lo debilita como candidato y es posible que ante una nueva aspiración estos temas recobren protagonismo nacional. 

Lo otro es que como el proyecto político que llega por primera vez a la Presidencia es distinto, uno de izquierda, y en escenarios locales como los concejos es posible que gane fuerza, quizá tengamos una oposición con mayor protagonismo en Barranquilla, una que termine con ese unanimismo que ha reinado hasta ahora en ese cuerpo colegiado.

LCC. Al quedar Alejandro Char expuesto durante la precandidatura presidencial, fue recurrente escuchar cuestionamientos por la popularidad de su movimiento político, pese a todas las denuncias por corrupción que enfrentan. ¿Cómo se explica que, a la par de todos estos ruidos, ese proyecto político tenga una alta aceptación local?

AT. Utilizando algunos elementos que nos brinda el análisis politológico. 

Uno, las democracias nacionales no se parecen a las democracias locales. Uno puede encontrar mayor énfasis democrático en lo nacional y déficit democrático en lo local. 

Estos regímenes locales han sido explicados como democracias que, normalmente, tienen regularidad electoral, pero carecen de otros elementos de las democracias liberales. En Barranquilla no hay suficiente competencia política: hay un proyecto hegemónico, que ha resultado vencedor por cuatro períodos con una votación amplia. 

Lo electoral es uno de los elementos políticos, pero hay otros como la consolidación de una oposición que en Barranquilla aún no se da. Podríamos recordar las elecciones de hace ocho años, cuando compitieron Alejandro Char y Rafael Sánchez Anillo. 

Otro elemento, desde la reflexión politológica, es lo que se conoce como autoritarismo subnacional. Son regímenes que se instalan en lo territorial, aprovechando mecanismos democráticos como las elecciones y recurriendo a estrategias como la parroquialización de la influencia. 

Es decir, buscan controlar la opinión pública dentro de las fronteras territoriales, que era lo que venía sucediendo en Barranquilla hasta hace poco, pero aspirando a una figuración nacional. Esa aspiración se consolida, creo, en 2018 con una bancada propia en el Congreso. 

Y a eso hay que sumarle el uso de los recursos públicos, que se invierten en obras para impactar y transformar la calidad de vida de los ciudadanos, pero que también permiten afianzar unos vínculos clientelares a través de la contratación pública.

LCC. En otras capitales del Caribe, por el contrario, hay más competencia…

AT. Sí, el de Barranquilla ha sido un proyecto político de largo alcance, a diferencia de lo que vemos en ciudades cercanas como Cartagena, donde hay una competencia marcada entre grupos o lo que se conoce como oligarquías competitivas. 

Es decir, allí uno puede encontrar dos o tres casas políticas que compiten en condiciones más o menos similares, a través de todas estas herramientas que acabo de mencionar. En Barranquilla, por el contrario, una sola casa política logró consolidarse en el poder local para construir un proyecto de más de una década y con alcance nacional. 

LCC. Entre los elementos que podrían ser desfavorables para el Pacto Histórico en su aspiración a la Alcaldía de Barranquilla está el apoyo del condenado exalcalde Bernardo, el cura, Hoyos, quien activamente respaldó a ese proyecto político en la carrera presidencial. Para un gran sector de Barranquilla que aliados de Hoyos regresen al poder local sería un déjà vu indeseable, por lo que sus años significaron para la gobernanza local…

AT. El Movimiento Ciudadano fue una propuesta que estuvo casi 16 años en el poder local y tiene grandes críticas. Hay sectores que no están dispuestos a apoyar a una candidatura que, si bien no es la del cura Bernardo Hoyos, tenga alianzas con él.

El Pacto tendría que presentar un nombre que genere confianza y pueda enfrentarse, en términos de liderazgo, a la propuesta de la casa Char. 

El Pacto tiene un doble desafío: estructurar un proyecto que aglutine diferentes sectores políticos, sociales y económicos, pero que también reconozca lo hecho por las últimas administraciones.

Bernardo Hoyos, exsacerdote conocido en el mundo político como el Cura Hoyos, fue dos veces alcalde de Barranquilla (1992-1994 y 1998-2000) y creador de la desaparecida fuerza política de izquierda Movimiento Ciudadano.

Ocupó la silla de alcalde, por primera vez, en 1992 con un amplio respaldo popular, por ser un candidato que no tenía los apoyos de las tradicionales estructuras políticas de ese momento (lideradas por José Name Terán, Roberto Gerlein y Pedro Martín Leyes).

Durante ese primer gobierno, Hoyos logró inversiones de infraestructura en comunidades históricamente rezagadas de Barranquilla, que lo catapultaron como un transformador del sur de la capital del Atlántico. Tan popular fue su mandato que su movimiento logró poner como sucesor a Édgar George.

Pero fueron las dos siguientes administraciones del Movimiento Ciudadano (una segunda alcaldía de Hoyos y el mandato de su discípulo Guillermo Hoenisgberg), que acabarían con su popularidad y dejarían a Barranquilla en una profunda crisis financiera y de gobernabilidad.

LCC. Y en cuanto a nivel departamental, este es el primer período en el que la casa Char tiene control total sobre la Gobernación. ¿Qué tan fácil pinta el escenario para ellos si quieren retenerla, teniendo en cuenta que ya hay pesos pesados como los Villalba, de La U, y el grupo Name que quieren competirles?

AT. Quizá en la Gobernación haya un poco más de competencia que en la Alcaldía, donde el candidato que muchos esperan es Alex Char. Y en esta personalización de la política, es un candidato difícil de vencer porque aún cuenta con grandes apoyos. La votación que obtuvo, en el departamento, por la Consulta no fue mala (355.719 votos).

Si es otro el candidato, le podría ser más difícil a ese proyecto político mantener el Distrito. Si miramos los índices de aprobación, el actual alcalde sigue siendo el mandatario con mayor aceptación en Colombia, pero nunca alcanzando los índices que tuvo Char. 

En cuanto a la Gobernación, habría que mirar a qué candidato presentarán los Char porque efectivamente es posible que se enfrenten a una estructura política de Puerto Colombia, la casa Torres-Villalba, que tiene espacios en el Congreso y ha tenido participación en administraciones locales.

Es un grupo que acompañó, tempranamente, la propuesta de Gustavo Petro a la Presidencia y eso le va a significar apoyos del Gobierno Nacional. 

LCC. Como el entrante Gobierno Nacional es progresista, ¿qué temas podrían priorizarse en esa nueva relación Atlántico – Bogotá que comienza este 7 de agosto? 

AT. Hay un tema regional importante, las tarifas de energía. Unas tarifas elevadas, si se comparan con las de otras regiones de Colombia, que encarecen el costo de vida en el Caribe. No es un tema que pertenezca a un partido político. El actual alcalde de Barranquilla ya ha llamado la atención sobre eso en más de una ocasión. 

Puntualmente, hablando del Distrito, pensaría en la navegabilidad del río Magdalena, que es prioritaria por la vocación portuaria de la ciudad y necesita del Gobierno central. 

Otros temas son la seguridad ciudadana y la calidad de vida. Hay una alta informalidad laboral, alrededor del 50% – 60%. Esos indicadores reducen las cifras de desempleo, pero son una economía muy frágil. Ya lo vimos durante la pandemia

Y agregaría el tema migratorio por la presencia de venezolanos en el Distrito y Atlántico. Son una mano de obra que impacta la economía local, sobre todo en los sectores de comercio, servicios, hotelería, restaurantes y transporte. 

Si uno revisa el mapa del Atlántico en las elecciones presidenciales, encuentra que en el sur venció Federico Gutiérrez, en primera vuelta, y Rodolfo Hernández, en segunda.

Esos resultados podrían estar asociados a la población retornada de Venezuela, que hoy está en esos municipios y rechaza el proyecto del Pacto Histórico por relacionarlo con lo que fue el gobierno de Hugo Chávez y ahora el de Nicolás Maduro.

LCC. Finalmente, quizá las relaciones a las que la casa Char está acostumbrada, desde la Alcaldía y ahora desde la Gobernación, no sean tan fluidas con Bogotá, porque quien llega es un gobierno liderado por Gustavo Petro, cuya trayectoria política se ha cimentado en contra de lo que los Char representan. 

Por ejemplo, hace poco, un medio especializado en Fórmula 1 le preguntó al presidente electo por la organización de un circuito en Barranquilla, como quiere hacerlo la Alcaldía, y Petro dijo que primero debía resolverse el hambre. ¿Qué podrá esperarse de esa relación Petro – casa Char, desde el 7 de agosto?

AT. Uno, menor o nulo protagonismo en el gabinete. Con el cambio de gobierno, no creo que vayan a tener tanto protagonismo ni en términos de recursos para el Distrito ni en participación burocrática, como la tuvieron durante los mandatos de Uribe, Santos y Duque. 

La oportunidad de tener ministros, viceministros o cargos directivos creería que va a desaparecer, lo que sería coherente porque han sido opositores políticos desde siempre. 

Dos, creo que los proyectos de inversión con recursos del nivel central en el Distrito estarán condicionados a una mayor inversión social, que ha sido la bandera política del Pacto Histórico.

Entonces, propuestas como la de la Fórmula 1 si no muestran claridad en su retribución a corto y mediano plazo en términos de transformación social no tendrán, quizá, mucho apoyo del Gobierno Nacional. 

Sin embargo, hay unos grandes desafíos donde el Gobierno Nacional tendrá que marcar una política clara en los temas relacionados con las transacciones clientelares. Grandes reformas, como la tributaria, en el pasado han logrado salir adelante en el Congreso por algún tipo de transacción clientelar.

La pregunta es: ¿qué tanto protagonismo tendrán estos poderes territoriales en el trámite y aprobación de las grandes reformas que se anuncian?

Una respuesta a “‘La propuesta del Pacto Histórico está pensada a nivel presidencial, pero es débil en lo local’: Ángel Tuirán

  • Excelente análisis Ángel. Te felicito. Sin embargo, se omite la reflexión acerca de la torpe estrategia de la derecha, que, aparte de ir dividida (Duque vs Uribe), ni siquiera fue capaz de llevar un candidato fuerte y carismático que, al menos, fuera competitivo.
    Nunca la izquierda en Colombia llegó al poder por la vía militar, y, con todo, me parece interesante que, en esta ocasión, lo haya logrado por la vía electoral. Pienso que será su gran oportunidad, no para perpetuarse en el poder, sino para incorporarse mentalmente a la institucionalidad, de modo que cuando nuevamente vuelva a la oposición y le toque protestar en las calles, no sea con piedras y recursos que denotan enemistad con el sistema democrático. Pero para esto, es fundamental que el gobierno Petro demuestre un tono democrático, no solo en sus invitaciones al diálogo, sino también en alejarse de actitudes plebiscitarias, propias de la lucha de clases. La democracia es Constitucional o no lo es, esto es, está sometida a la lógica de la ley y es para todos; aunque haya oposición, el gobierno no debe debilitar la unidad nacional.

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