La fallida revolución de cemento

Más allá del centro amurallado de Cartagena, capital turística de Colombia, hay vías destruidas, hospitales convertidos en elefantes blancos y colegios deteriorados. Postales que ha dejado la crisis administrativa de una ciudad que en los últimos ocho años ha tenido 12 alcaldes entre designados y elegidos por voto popular. 

Esa realidad contrasta con los notorios cambios de la vecina Barranquilla y de otras capitales del Caribe más pequeñas como Montería y Valledupar. Los cartageneros, en cambio, pagan a diario un alto precio por el desorden administrativo que reina en su ciudad. De hecho, uno de los anuncios más ambiciosos, presentado como una millonaria revolución de cemento que les mejoraría su calidad de vida, terminó siendo una fallida y costosa apuesta para la construcción de 25 hospitales y puestos de salud; la intervención de 66 escuelas, y la pavimentación y el reparcheo de 181 vías.

Aunque el progreso de una ciudad no se mide únicamente por su infraestructura, el estado de lo público da pistas sobre sus avances y retos.  Así están hoy las millonarias obras que la ciudad ha entregado, los últimos ocho años, bajo la promesa de marcar un punto de giro.

Esta investigación hace parte del especial periodístico ‘Conflicto y corrupción, tres historias con sello CdR’, realizado bajo el proyecto ‘Becas CdR’ de Consejo de Redacción.
 

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