[Opinión] Teatro Adolfo Mejía: patrimonio en riesgo y oportunidad perdida

Catalina Vela. /Foto: Rafael Bossio.

[Opinión] Teatro Adolfo Mejía: patrimonio en riesgo y oportunidad perdida

Una reflexión sobre el uso de una de las joyas de la arquitectura cartagenera, a propósito del mes del Patrimonio. La restauración de su infraestructura y la construcción de un modelo de gestión al servicio de la ciudad, sus retos inmediatos.

El Teatro Municipal, obra de Luis Felipe Jaspe, fue inaugurado el 13 de noviembre de 1911 en plena celebración del primer centenario de independencia de la ciudad.  Jaspe creó una joya de arquitectura teatral sobre las ruinas de la antigua Iglesia de la Merced, una construcción de 1625. 

En 1933, cuando la ciudad cumplió 150 años de haber sido fundada, y para hacerle un homenaje al fundador, se le llamó Teatro Heredia. La misma ciudad que celebra su independencia de la corona española le rinde honores al conquistador que la sometió. 

Durante estos años, el teatro estuvo activo de forma intermitente, no recibió el mantenimiento requerido y poco a poco se fue deteriorando. Además, había riesgos de una falla eléctrica que pudiera provocar un incendio en un edificio que internamente estaba hecho casi en su totalidad de madera. 

Finalmente, a principios de la década del 70 fue cerrado y solo volvió a abrir sus puertas el 31 de julio 1998, después de 12 años de una obra de  restauración que dirigió el arquitecto Alberto Samudio y que es una de las historias más fascinantes del siglo XX en Cartagena.   

En 2024 el teatro generó $964.000.000 por concepto de alquiler de espacios. Estos recursos se destinan al mantenimiento y funcionamiento básico, pero no a una programación artística propia, ya que el Teatro Adolfo Mejía (TAM) —su nombre en reemplazo del Teatro Heredia— depende del presupuesto del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC). El resultado es un escenario sin autonomía y con una agenda cultural intermitente.

Los costos de uso son otro obstáculo. Para gestores locales, la tarifa es de $5,6 millones, mientras que para eventos privados supera los $51.000.000. El teatro se usa con frecuencia para bodas y recepciones, actividades que deterioran su infraestructura y desvían su propósito original: ser un espacio para las artes escénicas.

No es la primera vez que se advierte sobre la necesidad de un plan integral. En 2017, la consultora +Cultural entregó un diagnóstico y lineamientos de gestión, pero no se implementaron. Un documento reciente del IPCC reconoce problemas graves: humedades, fisuras en fachadas, deterioro por salinidad e instalaciones técnicas obsoletas.

También se señalan barreras de accesibilidad y riesgos de seguridad que impiden su funcionamiento adecuado.

Las voces alrededor del teatro lo confirman. Ricardo Sierra, vendedor de arepas en la plaza desde 1990, recuerda haber visto el edificio en ruinas antes de la restauración y hoy percibe que se organizan pocas actividades culturales públicas.

Sully García, egresada de la Escuela Taller y parte del equipo que aplicó laminilla de oro en los palcos, asegura que el mal uso del espacio y la falta de mantenimiento son las causas principales de su estado actual.

Rogelio Franco, director de Zambo Teatro, sostiene que el problema de fondo es la ausencia de un modelo de gestión que garantice programación estable y acceso para los grupos locales.

El teatro ha recibido inversiones millonarias en distintos momentos, incluidas partidas de la Ley de Espectáculos Públicos, pero su impacto en la vida cultural de la ciudad sigue siendo limitado. La pregunta es por qué un escenario con la historia y el valor patrimonial del TAM no logra sostener una programación permanente que lo conecte con la ciudadanía.

Cartagena necesita este teatro funcionando en plenitud, no como salón de eventos sociales ni como espacio ocasional para festivales internacionales, sino como escenario activo para la danza, el teatro, la música y las artes vivas. El reto ya no es restaurar su infraestructura, sino construir un modelo de gestión que lo ponga al servicio de la ciudad y lo convierta en el referente cultural que debería ser.

*Dentro de la serie Cultura sin Filtro de Imagina Cartagena Lab, hay un episodio dedicado a la historia del Teatro Adolfo Mejía

@cantaletina

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