[Opinión] Que no naufrague la Cinemateca Distrital de Cartagena

Catalina Vela. /Foto: Rafael Bossio.

[Opinión] Que no naufrague la Cinemateca Distrital de Cartagena

La crisis del IPCC pone en riesgo el proyecto de la Cinemateca y exige una reunión urgente del alcalde Dumek Turbay con el sector fílmico local, advierte Catalina Vela.

En medio de la crisis más fuerte que ha tenido el Instituto de Patrimonio y Cultura (IPCC) —por la renuncia de su directora Lucy Espinosa, el anuncio de la audiencia de imputación de cargos a la contratista Jeymmy Paola Vargas y el nombramiento como nueva directora de Shirley Tuñón, una abogada que no tiene experiencia previa en Gestión Cultural—, el sector audiovisual de Cartagena observa con legítimo recelo la continuidad del proyecto de construcción de la Cinemateca Distrital, una meta establecida en el Plan de Desarrollo de Dumek Turbay que no puede quedar a la deriva por los ruidos de la burocracia.

El proyecto está en la fase de planeación. El IPCC realizó un convenio interinstitucional con Edurbe, que contrató a la firma LFR Ingeniería SAS, por $250.000.000 para realizar estudios de suelo, levantamiento topográfico, sistemas de aire acondicionado, presupuesto de obra y diseños arquitectónico, estructural, de redes, de insonorización y de climatología.

Para garantizar la participación de la Asamblea, así como del Consejo de Área de Cine y Artes Audiovisuales y Nuevos Medios, en la formulación del proyecto se integró un Comité Técnico de Seguimiento, que ha revisado la información entregada por parte del contratista en una maqueta, renders y diseño preliminar. 

En la propuesta presentada por LFR Ingenieros SAS se evidencian algunas fallas de diseño de la infraestructura que el Comité ha socializado también con la Asamblea de Cinematografía. El primer aspecto que se ha pedido reconsiderar es la ubicación de la Cinemateca proponiendo que sea construida en el sector de Chambacú, no en la Avenida del Lago en los parqueaderos de la Biblioteca del Pie de la Popa, donde se proyecta la construcción de un edificio de 700 metros cuadrados.   

Se han hecho comentarios sobre requerimientos técnicos, acústicos y arquitectónicos.  El proyecto incluye una sala de proyección para 300 espectadores con tecnología de punta, dos aulas de formación, el espacio adecuado para la documentación y el archivo fílmico de Cartagena, zona de cafetería, taquilla, oficinas, baños, cuarto de máquinas y zonas de aprovechamiento del espacio público. 

De igual manera se ha señalado la necesidad de garantizar la accesibilidad para personas con movilidad reducida, salidas de emergencia y adaptación a las características climáticas de Cartagena, tales como las temporadas de lluvia o el intenso calor provocado por el sol. 

La justificación para exigir una infraestructura de primer nivel no es caprichosa, sino estadística. Según la Encuesta de Percepción Ciudadana (2025) de Cartagena Cómo Vamos, el cine y los cineclubes son la práctica cultural número uno en la ciudad, con un 16% de participación, superando ampliamente a las Fiestas de Independencia y a los conciertos. 

Este fervor se traduce en una tradición cinéfila documentada que se manifiesta en la labor de colectivos que mantienen viva la llama del séptimo arte en universidades y plazas de barrio. 

La Cinemateca debe ser el espacio que garantice no solo una programación permanente y articulada con circuitos nacionales, sino también las condiciones técnicas para el mantenimiento del archivo audiovisual histórico de nuestra ciudad.

En el pasado Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI) se programaron 25 proyecciones fuera de las salas, como parte de su programa Cine en los Barrios, con un estimado de asistencia de 7.000 espectadores. 

El resto del año las programaciones de la Alianza Colombo Francesa, el Centro de Formación de la Cooperación Española o la Casa Colombo Alemana convocan al público cartagenero. 

El Comité de Seguimiento del Proyecto de la Cinemateca está interesado en poder concretar una reunión con el alcalde Dumek Turbay porque se requiere una discusión profunda sobre un modelo de gestión que asegure la sostenibilidad financiera, el pago de taquilla y la contratación de un equipo profesional idóneo. 

La Administración Distrital debe entender que la Cinemateca no es un lujo, sino una necesidad de primer orden para una ciudadanía que consume más cine que cualquier otra manifestación cultural. Ignorar los aportes técnicos del sector o dilatar las decisiones administrativas bajo la excusa de la crisis institucional sería un error histórico que Cartagena no debería perdonar.

Hasta el momento no ha sido posible conseguir un espacio en la agenda del mandatario. 

@gatavela

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