Fitch le mantiene la calificación a Barranquilla, pero le cambia la  perspectiva tras rebaja a Colombia

Con la reciente rebaja a la calificación de las finanzas nacionales, Barranquilla ya no tiene una perspectiva positiva a mediano plazo. /Foto: Tatiana Velásquez.

Fitch le mantiene la calificación a Barranquilla, pero le cambia la perspectiva tras rebaja a Colombia

La calificadora afirmó la nota crediticia de la ciudad, pero retiró la señal de posible mejora. Bogotá y Medellín sí bajaron, en un ajuste ligado a la caída de la calificación nacional.

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En su más reciente evaluación, publicada el 19 de diciembre de 2025, Fitch Ratings mantuvo la calificación internacional de largo plazo de Barranquilla en ‘BB’, pero revisó su perspectiva de positiva a estable. Ese ajuste reduce la probabilidad de que la ciudad mejore su nota a corto o mediano plazo.

Esa decisión se produjo después de que Fitch rebajó, el 16 de diciembre, la calificación soberana de Colombia de ‘BB+’ a ‘BB’. En el mismo paquete de acciones sobre gobiernos locales, la calificadora les bajó la nota a Bogotá y Medellín.

La calificación BB está por debajo del grado de inversión. Es decir, los prestamistas ven más riesgos y por eso exigen condiciones más estrictas para autorizar créditos.

Según explicó Fitch, la razón de fondo está en el llamado “techo soberano”: las finanzas locales en Colombia están sujetas a las decisiones del Gobierno Nacional y por eso las administraciones regionales no pueden ser calificadas por encima de la calificación soberana, es decir, la nacional. 

En otras palabras, si el país baja su calificación, el margen para que una ciudad suba su nota será estrecha, incluso si sus cuentas locales se mantienen estables o no cambian demasiado.

Lo que significa para Barranquilla

Aunque la capital del Atlántico no bajó su calificación, el cambio en la perspectiva sí tiene consecuencias. En lenguaje simple: Fitch dejó de ver un viento a favor para la ciudad, salvo que ocurran hechos relevantes.

Este cambio importa porque, en mayo de 2025, la evaluadora había revisado la perspectiva de Barranquilla a positiva: sí veía ese viento a favor a mediano plazo.

En su reporte de diciembre, Fitch también incluyó algunos elementos que muestran los puntos débiles de las finanzas de la ciudad.

Por ejemplo, la agencia calificó la robustez de ingresos de Barranquilla como “más débil”, comparada con Bogotá y Medellín. Y también la ubicó como “más débil” en su flexibilidad de deuda y liquidez, es decir, en qué tan holgada está ante una presión de caja o compromisos de deuda.

Ahora con perspectiva estable, Barranquilla empieza 2026 con menos margen para aspirar a una mejora de nota a corto plazo. Además, en un entorno de calificación más baja para el país, el financiamiento para los gobiernos locales puede volverse más costoso o más difícil.

Un 2025 de sustituciones y nueva deuda

Este 2025 Barranquilla firmó dos créditos con el Banco Popular, por $50.000 millones, y uno con Bancolombia, por $71.167 millones, para reemplazar varias deudas que suscribió con otros bancos desde 2018.

Con esos recursos, el gobierno de Alejandro Char pagó:

  • $50.000 millones que le debía a Itaú.
  • $52.291 millones al Banco de Occidente. 
  • Y $18.876 millones al Banco Santander SA.

Según la Secretaría de Hacienda, con estas sustituciones, Barranquilla mejora su perfil de endeudamiento y libera capacidad de pago para ejecutar su Plan de Desarrollo ‘Barranquilla, a otro nivel 2024-2027’.

Estas sustituciones de deuda pública se dieron semanas después de la publicación del Índice de Desempeño Fiscal (IDF) 2024, en el que Barranquilla se clasificó como “solvente”. Un buen resultado producto de su positiva gestión de recaudo y de su probada ejecución. 

Sin embargo, el informe mostró varias “señales de alerta” sobre el endeudamiento de la ciudad, como las mencionó Oriana Álvarez, directora de Fundesarrollo, en su columna de El Heraldo

Álvarez indicó que el ahorro corriente del Distrito es el más bajo entre sus pares porque tiene un servicio a la deuda alto, que representa el 32% del gasto corriente. Es decir, son $348.000 millones que Barranquilla paga en intereses cada año y restringen sus recursos disponibles para nueva inversión social o infraestructura.

Entonces, a pesar de una sólida gestión financiera que la ubica entre las ciudades más solventes de Colombia, Barranquilla tiene que recurrir a la figura de sustitución de deuda para mitigar su riesgo financiero. 

La capital del Atlántico, además, sumó nueva deuda para la financiación de su Plan de Desarrollo con intereses caros:

El IBR funciona como un termómetro del costo del dinero en Colombia. Si ese termómetro sube, los créditos se encarecen; si baja, la deuda se abarata.

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