El dilema del voto útil en las elecciones presidenciales

¿Quién sí puede ganar? es una pregunta clave en la contienda presidencial de 2026. /Foto: La Contratopedia Caribe / IA generativa

El dilema del voto útil en las elecciones presidenciales

‘Votar sin cuento’, una serie sobre pedagogía electoral de La Contratopedia Caribe para ayudarte a decidir mejor, no para decirte por quién votar.

En una elección presidencial no todos votan por su primera opción. A veces, el voto se mueve entre dos preguntas: ¿quién me representa mejor? y ¿quién tiene más opción de ganar o de frenar a quien rechazo? A eso se le conoce como voto útil.

Esto es Votar sin cuento, una serie de pedagogía electoral para entender no sólo cómo votar, sino también desde qué criterios decidir el voto presidencial.

En esta primera entrega, La Contratopedia Caribe consultó a analistas y politólogos sobre el voto estratégico: qué es, por qué aparece con fuerza en elecciones polarizadas y qué riesgos tiene.

“Es un voto pragmático, no ideológico”: Luis Fernando Trejos

El voto útil es el que se usa para buscar un resultado exitoso en una elección. Para Luis Fernando Trejos, investigador y docente de la Universidad del Norte, es —en esencia— un voto pragmático: no necesariamente responde a una identidad ideológica, sino a un cálculo electoral.

“Si mi candidato no tiene opciones reales de ser elegido entonces voto por uno que sí o por lo menos que pueda derrotar al o los candidatos que considero opositores”, explica Trejos.

Dada la coyuntura electoral colombiana, ese cálculo puede aparecer entre votantes que se identifican con el centro del espectro político: al ver que sus candidatos han perdido fuerza en las encuestas, deciden apoyar a una opción con más posibilidades de victoria.

También puede operar en sentido contrario entre votantes que, sin identificarse plenamente con la derecha o con la izquierda, optan por una de esas corrientes con el propósito de frenar el ascenso de aquella con la que menos afinidad tienen.

“El elector no siempre decide leyendo programas”: Orlando Higuera

Orlando Higuera, politólogo y docente, recuerda que una de las grandes ilusiones electorales es pensar que la mayoría de votantes decide después de estudiar cuidadosamente los programas de gobierno de los candidatos y evaluar cuál proyecto consideran más idóneo para el país o su municipio.

“Sin embargo, la decisión electoral casi siempre está atravesada por ‘atajos’ cognitivos, sesgos y preferencias que terminan moldeando realmente la conducta del elector”, explica Higuera.

Uno de esos atajos es, justamente, el voto útil.

Por eso, el voto útil puede convertirse en un factor determinante, especialmente en elecciones polarizadas o muy cerradas. Muchos votantes terminan tomando decisiones influenciados por encuestas, tendencias o percepciones de viabilidad electoral, concentrando apoyos en unos pocos candidatos y debilitando opciones minoritarias”, manifiesta Higuera.

De hecho, para muchas personas lo más importante es no “desperdiciar” su voto; por eso, terminan apoyando la candidatura que perciben como más viable.

“La polarización incentiva el voto estratégico”: Ángel Tuirán

Universidad del Norte.

Para Ángel Tuirán, investigador y docente de la Universidad del Norte, el voto útil se volvió central en las elecciones presidenciales colombianas por tres factores:

  1.  La polarización. El miedo a la victoria del adversario suele pesar más que la afinidad programática plena.
  2. Las encuestas ya no solo miden, también moldean comportamientos. “Tradicionalmente las encuestas se concebían como un “termómetro” de opinión pública. Pero en un contexto altamente mediatizado, y con un nuevo marco normativo, se han convertido en una especie de “termostato”, porque parece que no solo están registrando tendencias, sino que están ayudando a producirlas”, explica Tuirán.
  3. Y la percepción de una segunda vuelta anticipada.         

Así, el voto útil en 2026 podría ser decisivo porque las encuestas, la polarización y la percepción de una segunda vuelta anticipada están empujando a muchos indecisos, sobre todo en la derecha y el centro, a tomar decisiones estratégicas más que ideológicas.

“En esta elección, la pregunta de ‘¿quién me gusta?’ parece estar siendo reemplazada por ‘¿quién sí puede ganar?'”, sintetiza Tuirán.

“Las encuestas entraron al juego electoral”: Horacio Brieva

Para el periodista y columnista Horacio Brieva, el voto útil también va de la mano de las encuestas, especialmente en elecciones a cargos uninominales, como la Presidencia de la República.

“Aplaudidas, cuestionadas o sencillamente vilipendiadas, las encuestas, con sus cifras de favorabilidad ciudadana, han contribuido a direccionar el voto en favor de los aspirantes en una contienda con mayores posibilidades de triunfo”, explica Brieva.

Brieva recuerda, además, que ese cálculo ocurre dentro de un escenario electoral más amplio, en el que conviven distintas dinámicas: desde quienes guardan fidelidad a partidos o movimientos hasta quienes forman parte de redes clientelares, venden su voto o eligen libremente por afinidad ideológica o simpatía con una candidatura.

“El voto útil es legítimo, pero tiene riesgos”: Pablo Abitbol

Para Pablo Abitbol, investigador independiente, el voto útil o estratégico, aunque legítimo, tiene una limitación central: suele basarse en información incompleta. Muchas veces el cálculo se apoya en encuestas o en resultados de elecciones anteriores, como las legislativas. 

“Generalmente, no se tiene en cuenta el poder de las maquinarias partidistas y empresariales que mueven los votos decisivos, sobre todo en las regiones dominadas por caciques electorales”, recuerda Abitbol.

También existe el voto expresivo: votar por quien realmente representa una idea de gobierno en la que se cree, aunque esa candidatura no parezca favorita.

“El cálculo electoral real —lo que ocurrirá el día de las elecciones— es tan complejo que, junto a esta limitación del voto útil, surge también el imperativo de votar por la candidata o el candidato que realmente represente una idea de gobierno en la que uno crea y de expresar un apoyo ciudadano que fortalezca esa opción“, plantea Abitbol.

Ese voto expresivo también es legítimo porque puede servir para dejar constancia de una preferencia real, pero tampoco está exento de riesgos. Entre ellos, que “termine pasando lo peor porque uno —justamente uno— decidió expresar sus verdaderas preferencias, en vez de usar su voto útil”.

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