Turbay anunció la ruptura de relaciones con Acuacar en una plenaria del Concejo. /Foto: Ofiprensa Alcaldía de Cartagena.
Dumek Turbay rompe con Acuacar y propone empresa pública
El anuncio del alcalde de Cartagena llega tras un racionamiento de agua que completa tres semanas. La creación de una empresa de servicios públicos no es una tarea fácil.
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El alcalde Dumek Turbay anunció un divorcio radical con los operadores del agua y el alcantarillado en Cartagena, después de semanas de racionamientos y quejas ciudadanas. Como solución, anunció su intención de crear una empresa pública para manejar los servicios que hasta ahora opera Aguas de Cartagena, Acuacar.
Ambos anuncios los hizo esta semana en la instalación de un nuevo periodo de sesiones ordinarias del Concejo Distrital.
“Queremos que el control del agua vuelva a estar en manos de Cartagena y de los cartageneros. Y no en manos de privados o terceros con intereses que no se alinean con lo que merecen los cartageneros y nuestro plan de desarrollo”, dijo Turbay.
Sin embargo, el camino que deberá recorrer su administración para crear una empresa que opere dos servicios públicos vitales para los cartageneros requiere luz verde del Concejo y un largo listado de trámites administrativos.
Lo que hay detrás del anuncio de Turbay
Para entender el cambio en las relaciones entre Turbay y Acuacar, después de tener a un alcalde que recorría frentes de obra junto a gerentes, ingenieros y operarios de esa compañía para reponer tuberías rotas y restablecer el servicio de agua durante todo 2024 —el primer año de Turbay en la Alcaldía—, hay que entender algo: la crisis de agua que viven cientos de cartageneros.
Los recurrentes cortes en el servicio de agua siguieron en 2025, casi siempre por la rotura inesperada de tubos como el de Ceballos.
De hecho, en la más reciente encuesta de percepción ciudadana de Cartagena Cómo Vamos la satisfacción con el servicio de agua cayó del 52% al 47% en apenas un año. En alcantarillado el panorama tampoco mejora: apenas el 45 % de los cartageneros dice sentirse satisfecho.
Es decir, el desgaste ciudadano ya estaba reflejado en datos como estos, incluso antes de la crisis de abastecimiento de las últimas semanas.
La crisis se hizo pública el 8 de mayo, cuando habitantes de Ciudadela 2000, un barrio del sur cartagenero, bloquearon vías para llamar la atención de los medios y denunciar que durante años han tenido un pésimo servicio.
Según denunciaron:
- El servicio era intermitente.
- El agua llegaba en horas de la madrugada, por lo que muchos tenían que levantarse a las 2:00 am o 3:00 am para abastecerse.
- Y, por si fuera poco, en varias ocasiones el agua llegaba turbia, es decir, no apta para su consumo.
Tras esa protesta, ese mismo 8 de mayo, Acuacar anunció el inicio de racionamientos para garantizar, según la empresa, “el abastecimiento equitativo en la ciudad”.
Es decir, esa empresa empezó a suspender el servicio en unos sectores para poder activarlo en otros barrios que llevaban semanas padeciendo por la falta de agua.
Ese argumento fue cuestionado por Turbay en el Concejo. El alcalde aseguró que su administración ha identificado elementos que lo llevan a considerar que los recientes racionamientos “serían presuntamente intencionales”, porque buscarían presionar al Distrito para financiar una nueva planta de tratamiento por más de $12.000 millones.
Según Turbay, ese proyecto nunca fue socializado con su gobierno.
Por eso, el tono del alcalde escaló al punto de anunciar algo que, aunque dicho suena fácil, en realidad no lo es: la creación de una empresa pública para operar el acueducto y el alcantarillado de Cartagena.
El camino para una empresa pública
Lo primero que deberá hacer la Alcaldía para empezar el camino hacia la nueva empresa pública es presentar un proyecto de acuerdo ante el Concejo Distrital.
Esa iniciativa tendrá que surtir debates en comisión y plenaria, donde los concejales decidirán si la aprueban o la hunden.
Y, en caso de recibir luz verde, vendrá otro reto aún más complejo: definir las fuentes de financiación, constituir legalmente la empresa y poner en marcha toda su estructura operativa y administrativa.
Es decir, del anuncio al hecho falta un buen trecho.
Lo que sí queda claro, por el tono de Turbay, es que, por ahora, las relaciones entre la Alcaldía y Acuacar están rotas.