El proyecto del Canal del Dique es una de las prioridades para Cartagena y Bolívar en su relación con el próximo Gobierno Nacional. /Foto: Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).
Cinco megaproyectos de Cartagena y Bolívar esperan respaldo del nuevo Gobierno
La agenda priorizada por autoridades locales y el Consejo Gremial de Bolívar incluye el Canal del Dique, la modernización aeroportuaria y la conexión vial con el sur del departamento.
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| ‘Agenda presidencial Caribe’, una serie de análisis enfocados en las prioridades que Bolívar y Atlántico proyectan posicionar en su relación con el próximo Gobierno Nacional. Lea las demás entregas, aquí. |
Cartagena y Bolívar buscan sacar adelante una agenda de infraestructura de gran escala de la mano del nuevo Gobierno Nacional. No se trata de obras menores ni de proyectos aislados: son apuestas relacionadas con ambiente, turismo, logística, transporte y competitividad regional.
En esa lista aparecen cinco prioridades impulsadas por autoridades locales y el Consejo Gremial de Bolívar: la Restauración de Ecosistemas Degradados del Canal del Dique, la convergencia aeroportuaria de Cartagena, la conexión vial de Bolívar de norte a sur, la culminación de la doble calzada Cartagena–Barranquilla y la reestructuración de la Vía de la Cordialidad junto con la modernización del Corredor de Carga.
Esa agenda gana especial relevancia con la llegada de Abelardo De La Espriella a la Casa de Nariño, pues el presidente electo ha prometido una administración con enfoque regional. Sin embargo, todos esos proyectos no están en el mismo punto: unos ya fueron adjudicados, otros están en planeación, algunos dependen de decisiones presupuestales y otros requieren nueva formulación contractual.
Todos tienen una característica común: necesitan el respaldo del Gobierno Nacional y del Congreso para pasar del papel a la ejecución.
Canal del Dique: una obra ambiental de $3,2 billones
La Restauración de Ecosistemas Degradados del Canal del Dique es uno de los proyectos más grandes y complejos de la agenda. Se trata de un megaproyecto ambiental e hidráulico, estimado en $3,2 billones, que contempla obras como esclusas y compuertas para mitigar inundaciones, restaurar ecosistemas estratégicos y controlar la sedimentación que afecta a la Bahía de Cartagena.
El proyecto busca beneficiar a un millón y medio de habitantes en 19 municipios de Atlántico, Bolívar y Sucre. También plantea restaurar un área de influencia de unas 435.000 hectáreas, mejorar 115,5 kilómetros de vía fluvial estratégica para el comercio nacional, asegurar el abastecimiento de agua potable para la región y generar cerca de 60.000 empleos directos e indirectos.
Aunque ya fue adjudicado como una APP (alianza público privada) de quinta generación a Ecosistemas del Dique SAS, parte de Sacyr Concesiones, y cuenta con vigencias futuras aprobadas, el proyecto está en fase de preconstrucción.
La agenda gremial advierte retrasos por la exigencia de un Estudio de Impacto Ambiental distinto al previsto inicialmente. Ese estudio comenzó el 8 de septiembre de 2025 y tomará 14 meses.
A los gremios y autoridades locales (alcalde de Cartagena, Dumek Turbay y gobernador de Bolívar, Yamil Arana) también les preocupa el aplazamiento de recursos presupuestales de vigencias futuras por parte del Gobierno Nacional. Por eso, la petición al próximo Gobierno y al Congreso es asegurar voluntad política, asignación presupuestal completa y oportuna, y una mirada de largo plazo para la ecorregión.
Aeropuerto: Rafael Núñez al límite y Bayunca como apuesta futura

La convergencia aeroportuaria de Cartagena plantea una estrategia doble: modernizar el actual Aeropuerto Rafael Núñez y avanzar en la construcción del nuevo aeropuerto de Bayunca.
El Rafael Núñez ya opera por encima de su capacidad. Fue diseñado para mover 5,5 millones de pasajeros al año, pero en 2024 superó los 7,5 millones. Su modernización contempla una inversión superior a $920.000 millones para responder a la demanda de corto y mediano plazo.
Sin embargo, aunque la modernización fue adjudicada en 2023 al concesionario OINAC —Operadora Internacional Aeropuerto de Cartagena SAS—, bajo supervisión de la ANI, las obras principales están atrasadas.
La segunda parte de la convergencia aeroportuaria es la nueva ciudadela de Bayunca, estimada en más de $4,5 billones. Esa terminal tendría 103.630 metros cuadrados, casi cuatro veces el tamaño de la actual, y una pista de 3.100 metros que permitiría operaciones de aviones de fuselaje ancho sin restricciones.
La proyección es que Bayunca inicie operaciones en 2034. Sin embargo, el proyecto aún está en evaluación de factibilidad por parte de la ANI. Por eso, en Cartagena esperan del próximo Gobierno y del Congreso un trabajo conjunto para evitar nuevas demoras en su estructuración.
Bolívar de norte a sur: conectar Cartagena con el sur
La conexión de Bolívar de norte a sur apunta a cerrar una de las fracturas históricas del departamento: la desconexión entre la capital Cartagena y el sur de Bolívar.
La apuesta departamental es un corredor vial que atraviese Bolívar desde Cantagallo, en límites con Antioquia, hasta Cartagena, principal puerto de Bolívar. Según la agenda del Consejo Gremial, el proyecto integraría 18 municipios del sur y centro del departamento y articularía a Bolívar con Antioquia a través de la vía Cantagallo–Yondó.
El impacto esperado es logístico y territorial. La producción agrícola y minera del sur de Bolívar podría llegar a los puertos del Caribe sin transitar por departamentos vecinos, reduciendo distancias, tiempos y costos. Esas obras son, además, parte de los compromisos para el cierre de brechas e implementación territorial que dejó el Acuerdo de Paz firmado en La Habana.
La Gobernación de Bolívar reporta avances en varios tramos viales. Entre los hitos más recientes están la contratación del puente sobre el Brazo de Las Lobas y la adjudicación del tramo Arenal del Sur–Norosí, de unos 20 kilómetros. Pero ejecutar todo el proyecto requiere respaldo nacional.
La agenda gremial plantea tres compromisos: cofinanciar el tramo Barranco de Loba–Norosí, de 58,35 kilómetros; cofinanciar puentes necesarios para la continuidad vial; y articular a Bolívar con Antioquia para culminar los trazados pendientes de la vía Cantagallo–Yondó.
La inversión nacional requerida se estima en unos $800.000 millones: cerca de $300.000 millones para el tramo vial pendiente y alrededor de $500.000 millones para puentes.
Cartagena–Barranquilla: 60 kilómetros y un segundo viaducto pendientes

La culminación de la doble calzada Cartagena–Barranquilla, en la Ruta Nacional 90A, es otra de las prioridades de la agenda de trabajo con el próximo Gobierno. Al corredor le restan 60 kilómetros de segunda calzada y la construcción de un viaducto paralelo al Gran Manglar, que habilite el sentido Barranquilla–Cartagena.
La Vía al Mar es una conexión estratégica porque articula a Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, tres ciudades que concentran buena parte de la oferta turística del Caribe colombiano.
Terminarla permitiría reducir cuellos de botella, mejorar la seguridad vial, evitar nuevos rellenos sobre la Ciénaga de la Virgen y generar oportunidades para municipios como Santa Catalina, Piojó, Juan de Acosta, Tubará y Puerto Colombia, explica el Consejo Gremial de Bolívar.
Hoy el corredor sigue incompleto. Invías trabaja desde hace varios años en un tramo de 10 kilómetros en jurisdicción de Juan de Acosta que todavía no logra culminar. Además, los 60 kilómetros pendientes están entre el peaje de Marahuaco, en Bolívar, y el sector del Sombrero Vueltiao, en Juan de Acosta.
El Viaducto del Gran Manglar, por su parte, opera actualmente solo en sentido Cartagena–Barranquilla.
Los gremios también piden revisar el cobro de valorización en el corredor Cartagena–Barranquilla: o se frena ese cobro, o se garantiza que todo lo recaudado se use para terminar los 60 kilómetros pendientes y construir el segundo viaducto.
Además, piden incluir esos pendientes en el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030, definir el modelo contractual y asignar una partida específica en el Presupuesto General de la Nación de 2027. En este corredor, la discusión no es solo turística o logística: también es de seguridad vial.
Cordialidad y Corredor de Carga: la logística que sostiene el puerto de Cartagena
El quinto proyecto reúne dos frentes conectados: la reestructuración de la Vía de La Cordialidad y la modernización del Corredor de Carga de Cartagena.
La Cordialidad es un eje carretero entre Cartagena y Barranquilla que funciona como arteria logística y de pasajeros hacia Cartagena y hacia la zona industrial de Mamonal.
El problema es que, tras la liquidación anticipada de Autopistas del Caribe, quedaron en el limbo obras necesarias como 74 kilómetros de segunda calzada, 20 kilómetros de variantes, ocho intersecciones a nivel y desnivel, además de la operación y el mantenimiento de esa infraestructura.
La justificación de este proyecto está en lo que Cartagena moviliza para el comercio exterior colombiano. Sin una Cordialidad modernizada y un Corredor de Carga fluido, los puertos de esta capital pierden competitividad regional y se encarece la canasta logística nacional.
Los gremios plantean que el próximo Gobierno y el Congreso deben estructurar un nuevo proyecto de Asociación Público-Privada o una iniciativa pública para La Cordialidad, incluir el corredor en el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030 con una vigencia futura específica y asegurar la continuidad operativa y de mantenimiento durante la transición entre Invías y un nuevo operador.
En cuanto al Corredor de Carga, son 17,5 kilómetros clave para la operación portuaria, industrial y logística de Cartagena. Actualmente no tiene definido un esquema de sostenimiento, después de la liquidación de la concesión que lo administró por más de dos décadas y terminó su operación en medio de una disputa legal con el Distrito cartagenero.
La Alcaldía de Cartagena, que invirtió recientemente $22.000 millones en la recuperación de su malla vial, anunció que trabaja en un modelo para garantizar el mantenimiento y buen estado del Corredor.