Cinco claves del triunfo del Pacto Histórico en la tierra de los Char

La bancada del Pacto Histórico en Atlántico se reunió este 14 de marzo, en Barranquilla, con el ministro Armando Benedetti. /Foto: Instagram de Armando Benedetti.

Cinco claves del triunfo del Pacto Histórico en la tierra de los Char

Una combinación de votos de opinión, burocracia nacional, movilización estudiantil y sindical, así como una mayor cohesión interna, le permitió a la coalición de gobierno un triunfo en las urnas que casi nadie esperaba en Atlántico.

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En las Legislativas de 2026, el Pacto Histórico duplicó en Atlántico su caudal electoral de hace cuatro años, en línea con su crecimiento en el resto del país, y logró una victoria que hasta hace poco parecía improbable: superar a los Char en la votación al Senado en su propio departamento.

La lista del Pacto obtuvo 285.935 votos: casi 50.000 más que el Partido Liberal y 52.000 más que Cambio Radical, que terminó en el tercer lugar. Esos apoyos se sumaron a la bolsa nacional de la que, según el preconteo, se proyectan 25 senadores de la coalición de Gobierno para los próximos cuatro años, tres de ellos del Atlántico: Pedro Flórez, Agmeth Escaf y Orlando De la Hoz.

A la Cámara, la coalición sumó 269.814 sufragios y se convirtió en la segunda fuerza más votada, solo por detrás de Cambio Radical. Con ese caudal, el Pacto obtuvo dos curules con Jaime Santamaría y Andrea Vargas.

Después de hablar con cuatro fuentes políticas, dos de ellas de las entrañas del Pacto, La Contratopedia Caribe encontró que esa victoria electoral se explica por cinco factores que le permitieron a la coalición dar un golpe electoral que grandes barones del Atlántico, como los Char, José Name y Efraín Cepeda, no vaticinaban.

1. Petro sigue moviendo a buena parte del electorado

El voto de opinión por afinidad con el presidente Gustavo Petro fue uno de los factores que influyó en la victoria del Pacto el 8 de marzo, no solo en Atlántico, sino también en el resto del país.

El crecimiento de la coalición de Gobierno fue nacional. El Pacto pasó de 2.302.847 votos al Senado en 2022 a 4.413.636 en el preconteo de 2026. Con ese resultado, se convirtió en la principal fuerza y le sacó una diferencia de casi millón y medio de votos al Centro Democrático, que quedó en segundo lugar.

En Atlántico, ese arrastre se sintió sobre todo en Barranquilla y Soledad, las dos plazas donde el Pacto obtuvo el 78% de su votación.

Barranquilla está bajo la influencia del charismo, que apostó con cuatro candidatos a la Cámara y tres al Senado. Y Soledad es el bastión del grupo del condenado exsenador Eduardo Pulgar, que obtuvo la mayor votación al Senado en el Atlántico con la candidatura de su hermano Yesid Pulgar y aseguró una curul a la Cámara para su fórmula César Barrera, ambos con aval liberal.

Hasta dos semanas antes de las Legislativas, Petro marcaba 49% de popularidad en la encuesta de Invamer, 11 puntos más frente a la misma medición de noviembre. Medidas de alto impacto popular, como el incremento del salario mínimo —cuestionado por gremios y analistas económicos por su posible efecto sobre la informalidad laboral—, podrían explicar ese repunte.

“Para nosotros el presidente Petro hizo un buen final de año y eso representó, sin duda, la afinidad de la gente”, explicó la representante electa Andrea Vargas.

Ese resultado del Pacto sorprendió al charismo, como varios políticos de esa orilla le dijeron a La Silla Vacía. Algunos creen, incluso, que varios votos que debían salir de la Alcaldía de Barranquilla —por las presiones que ejercieron sobre contratistas y funcionarios— terminaron favoreciendo las listas de la coalición de Gobierno.

2. Sindicatos y universidades pusieron votos

Entre los sindicatos que históricamente han estado cerca del progresismo en Atlántico está SintraElecol, la organización de trabajadores del sector energético, que volvió a respaldar al Pacto en las urnas. 

No es una afinidad nueva. Su expresidente Hamilton Barreto (q.e.p.d.) fue candidato al Concejo de Barranquilla en 2019, como parte de la coalición Barranquilla Humana, en representación del sector petrista. 

También tuvo peso en la jornada del 8 de marzo SintraUAC, uno de los sindicatos de trabajadores de la Universidad Autónoma del Caribe, cuya presidenta, Nataly Álvarez, integró la lista a la Cámara en el cuarto puesto.

En esa universidad, intervenida por el Ministerio de Educación desde 2018, buena parte del profesorado y del personal administrativo ve con buenos ojos que la coalición de Gobierno gane fuerza en el Congreso para acelerar el proceso de estatización de la institución, le dijo a La Contratopedia uno de sus docentes.

Sobre el clima electoral de las semanas previas a los comicios, dos docentes le dijeron a La Contratopedia que no hubo exigencias de planillas ni de votos. 

Una de esas fuentes, incluso, recordó que años atrás sí debió entregar nombres de posibles votantes para un candidato al Concejo de Barranquilla y una candidata a la Cámara, cuando la rectoría estaba en manos de Silvia Gette Ponce, condenada después por sobornos en actuación penal y abuso de confianza calificado y agravado.

Otra estructura clave en los resultados del Pacto fue SintraUnicol, el sindicato de trabajadores universitarios de Uniatlántico.

En elecciones pasadas, ese sindicato votó por candidatos charistas, cuando la universidad estaba bajo la influencia de ese grupo a través del rector Danilo Hernández. 

Desde diciembre, Uniatlántico quedó bajo control petrista, tras la intervención del Ministerio de Educación y la designación de Rafael Castillo como rector.

El movimiento estudiantil, de todos modos, ya tenía una inclinación hacia la izquierda —que esta vez favoreció al Pacto—. Varios de sus representantes son cercanos a Andrea Vargas, quien no solo es egresada de esa alma máter, sino que sigue de cerca su rumbo administrativo como parte de su agenda política.

Vargas se opuso públicamente a la reelección de Danilo Hernández y respaldó la llegada de Rafael Castillo.

3. La burocracia de las oficinas nacionales también se movilizó

Otro factor del triunfo electoral se encuentra en las oficinas territoriales de entidades como el ICBF y el Sena, cuyas cabezas administrativas responden directamente a Bogotá.

Ser la coalición de gobierno de Petro no solo le dio al Pacto visibilidad política, sino también la posibilidad de fortalecer una red de funcionarios y contratistas con capacidad de movilización electoral. En ese contexto, parte de ese personal terminó alineado con las listas del Pacto al Senado y la Cámara.

Y había antecedentes que apuntaban en esa dirección. 

La regional Atlántico del Sena, por ejemplo, se movilizó para participar en el cabildo abierto que el Gobierno celebró el 20 de mayo de 2025 en el Paseo Bolívar. Desde los canales oficiales de la entidad, su director nacional Jorge Eduardo Londoño convocó a la comunidad educativa del Atlántico a acompañar al presidente en la plaza pública.

A eso se sumó la movilización de Sindesenacol, el sindicato del Sena, que promovió entre sus afiliados de todo el país las listas del Pacto al Senado y la Cámara.

4. El apoyo marginal de los Torres el 8 de marzo

La estructura política de los Torres-Villalba tuvo una participación marginal en la votación del Pacto el 8 de marzo.

Dos fuentes que conocen el funcionamiento político de ese grupo le dijeron a La Contratopedia que ese engranaje se movió poco por las listas del Pacto porque su prioridad en las urnas eran las candidaturas de Camilo Torres Villalba al Senado y su fórmula Jezmi Barraza a la Cámara, ambos avalados por el Partido Liberal. Los dos lograron los escaños.

En Puerto Colombia, el municipio donde los Torres tienen su bastión electoral, la lista liberal al Senado fue la más votada, mientras que la de Cámara quedó en segundo lugar. Las listas del Pacto, en cambio, ocuparon el tercer puesto.

“El grueso del grupo se movió por Camilo. Claramente, Pedro (Flórez) tiene un trabajo y movió votos por el Pacto. Y hay gente del grupo que es muy afín al Pacto y escogió votar allá, pero el grueso del grupo estaba enfocado en Camilo”, dijo una de las fuentes.

Lo que Flórez sí hizo para apoyar a la lista de su partido el 8 de marzo fue facilitar parte del transporte para movilizar votantes, le dijo a La Contratopedia un miembro del Pacto.

Donde sí resultó decisiva esa estructura fue meses antes, en la consulta interna del Pacto con la que ese movimiento definió sus candidaturas y el orden de sus listas a Cámara y Senado.

Con esa fuerza electoral, Jaime Santamaría —militante y dirigente del Polo Democrático— consiguió la cabeza de lista del Pacto a la Cámara, mientras que Pedro Flórez —esposo de Karina Llanos Torres, exdiputada del Atlántico y sobrina del exalcalde Camilo Torres y del contratista Euclides Torres— se convirtió en el candidato más votado al Senado con 185.000 votos. Ese caudal lo dejó en el segundo lugar en la lista cremallera, encabezada por la exprecandidata presidencial Carolina Corcho.

Además de los votos de los Torres, el grupo del excongresista Laureano Acuña —a través de Máximo Acuña— también le puso votos a Andrea Vargas en la consulta, quien quedó tercera y luego saltó al segundo puesto en la lista definitiva.

“En la consulta buscamos votos en todos lados para vencer a los Torres”, le dijo a La Contratopedia un miembro del Pacto. En especial, el sector petrista, en cabeza de Colombia Humana, temía perder influencia dentro del movimiento en Atlántico, porque hasta ese momento las cuentas del progresismo departamental apuntaban a que solo obtendrían una curul: la de la cabeza de lista.

Con dos sillas, sin embargo, las cargas internas del progresismo en Atlántico quedaron más equilibradas: una quedó en manos de Santamaría, del Polo Democrático, y la otra en las de Andrea Vargas, de la Colombia Humana.

5. Una izquierda menos fracturada

A diferencia de 2022, la izquierda del Atlántico llegó más unida a las urnas el 8 de marzo, tras superar sus diferencias por la conformación de la lista a la Cámara.

Hace cuatro años, distintos sectores progresistas se desmarcaron del Pacto por su inconformidad con quien terminó como cabeza: Agmeth Escaf, un perfil sin trayectoria política ni militancia en la izquierda, pero con antecedentes de afinidad charista.

Además, este año, la línea de la Colombia Humana, en cabeza de Andrea Vargas, apostó por el trabajo en calle en las zonas más vulnerables a la compra de votos, como las localidades Metropolitana, Suroccidente y Suroriente de Barranquilla, así como en barrios de Soledad.

La consigna “Cógele la plata, pero vota por el Pacto” buscó disputarles apoyos a las maquinarias del Atlántico.

Esa mayor cohesión política y ese trabajo en terreno le permitieron al Pacto llegar con más orden al 8 de marzo y evitar una dispersión del voto progresista como la que ocurrió en 2022, cuando parte de sus bases no votó o prefirió apoyar a otras candidaturas de izquierda en las listas de Comunes o de la Coalición Centro Esperanza.

 

Nota del editor. Publicación actualizada el 23 de marzo de 2026. En una primera versión se escribió, erróneamente, el nombre de uno de los sindicatos de la Universidad Autónoma de Caribe: SintraUnicaribe en lugar de SintraUAC. El error ya fue corregido.

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