Calle 72: $12.601 millones más y cinco meses de prórroga por obras no previstas

La intervención de la calle 72 debía estar lista en diciembre pasado. Agosto de 2026 es la nueva fecha proyectada para su entrega. /Foto: Alcaldía de Barraquilla.

Calle 72: $12.601 millones más y cinco meses de prórroga por obras no previstas

La Avenida Shakira necesita casi un semestre adicional de trabajos para quedar lista. Su nueva fecha de entrega está proyectada para agosto de 2026, ocho meses después del plazo inicial.

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A la calle 72 aún le faltan cinco meses de trabajos para quedar lista en sus casi tres kilómetros de intervención, según el nuevo plazo proyectado por el Consorcio Urbano LP y autorizado por la Alcaldía de Barranquilla en una segunda prórroga suscrita el pasado 25 de marzo.

La recién bautizada Avenida Shakira tiene ahora como nueva fecha de entrega el 30 de agosto de 2026, después de una serie de modificaciones técnicas incorporadas sobre la marcha. Esos cambios abren dudas sobre la planeación del Distrito, pues fueron introducidos durante la ejecución y no estaban previstos en los diseños originales.

Aunque el gobierno de Alejandro Char la contrató en febrero de 2025 para entregarla ese mismo año, con esta segunda prórroga la modernización de la calle 72 suma dos fechas fallidas: la primera era el 31 de diciembre de 2025 y la segunda, el 30 de marzo de 2026. 

Además, el contrato tuvo una adición de $12.601 millones, que elevó su valor total a $33.450 millones.

Las razones detrás de la prórroga y la adición

El pasado 15 de enero, el Consorcio Urbano LP le comunicó a Edubar, en su calidad de interventor, la necesidad de una adición presupuestal y de una prórroga de cinco meses. Mes y medio después, Edubar emitió concepto favorable.

El consorcio, integrado por Lopeca SAS (80%) y Grupo Proyectos y Desarrollo SAS (20%), justificó esa solicitud en modificaciones técnicas y de diseño surgidas tras requerimientos definidos en comités de obra con el Distrito y en reuniones con moradores y comerciantes de la calle 72.

Esos cambios generaron mayores cantidades de obra por $4.832 millones. Es decir, actividades ya pactadas en el contrato original, pero cuyas cantidades terminaron superando lo estimado inicialmente, tanto por los ajustes en los diseños como por las condiciones encontradas en terreno.

Esos cambios también obligaron la inclusión de ítems no previstos en el presupuesto original por $7.768 millones.

Entre esas nuevas obras está, por ejemplo, la construcción de pavimento en concreto rígido con un tiempo de secado acelerado de tres días, para permitir una apertura más rápida de las vías y reducir el impacto en los negocios. El Distrito accedió a esa especificación técnica en respuesta a las quejas de los comerciantes por los cierres prolongados.

Entre los ítems nuevos también aparece la instalación de tubería de presión destinada al mantenimiento de la jardinería y a la puesta en marcha de un sistema de riego.

Con esos cambios, mayores cantidades de obra e ítems no previstos, el contrato aumentó 60%: pasó de $20.849 millones a $33.450 millones.

Esa adición tiene una particularidad jurídica. Aunque la ley colombiana pone un tope del 50% para adicionar recursos, en este caso el Distrito sostiene que no todo ese aumento cuenta como adición, porque una parte corresponde a mayores cantidades de obra ya contratadas y no a ítems nuevos, que sí están sujetos a ese límite. Esa interpretación ha sido avalada por fallos del Consejo de Estado.

La prórroga y la adición, en otras palabras, no obedecen a un solo cambio puntual, sino a una cadena de ajustes técnicos, operativos y de diseño que amplió el alcance inicial del contrato y derivó en retrasos desde los primeros meses de ejecución.

Los cuellos de botella que siguen frenando la obra

Hasta febrero pasado, la ejecución de la calle 72 iba en 83,30% y, según el contratista, había tenido un avance significativo después de meses críticos a finales de 2025.

Parte de ese retraso obedeció a la suspensión de labores entre el 17 de octubre y el 5 de enero de 2026, a petición de los comerciantes por la temporada de fin de año.

Además, esos meses fueron críticos por tres cuellos de botella que aún persisten este año, según los recientes informes ejecutivos presentados por el contratista (reportes de diciembre, enero y febrero).

El primero es el urbanismo peatonal. Ese componente sigue retrasado por un cambio en el diseño original. El contratista debió frenar la instalación de las losetas en los andenes para revisar los diseños a raíz de peticiones de comerciantes y residentes. 

Inicialmente, el contrato no contemplaba la instalación de losetas de colores, pero tras las peticiones de los habitantes, la Alcaldía modificó la paleta de colores para incluir tonos específicos (beige, naranja, gris claro y negro).

Esas modificaciones exigen un trámite administrativo para la aprobación de precios y una logística de fabricación especializada que demanda unos 15 días hábiles. A enero, ese frente reportaba un rezago del 42,69 % frente a lo programado.

El segundo cuello de botella está en las redes de alcantarillado. Su ejecución ha estado retenida por la falta de entrega oportuna de tubería por parte de Triple A. 

Hasta enero, ese ítem registraba un retraso del 21,20% en su ejecución. El problema no es menor: el desmonte de tubería de asbesto-cemento y las excavaciones son manuales, y sin esas tuberías el contratista no puede cerrar las zanjas ni avanzar con los acabados de superficie.

El tercer retraso está en el componente eléctrico. Esos trabajos (la instalación de redes de telecomunicaciones y electricidad) dependen de la culminación de las redes húmedas (alcantarillado) para evitar interferencias físicas. 

Los atrasos se evidencian en los empalmes subterráneos. Sin ese frente resuelto, el contratista no puede tramitar las certificaciones necesarias para la energización total del alumbrado público.

Esa trastocada ejecución contrasta con la narrativa con la que la Alcaldía presentó originalmente la modernización de la calle 72.

La obra que Char prometió

En marzo de 2025, el alcalde Char anunció la reconstrucción del pavimento en los tramos en mal estado, entre las carreras 38 y 60, y la demolición del bulevar central, que sería reemplazado por pavimento.

La Alcaldía presentó la intervención como una obra de alto impacto para recuperar uno de los corredores viales y comerciales más importantes de la capital del Atlántico y, dentro de la  narrativa oficial, la rebautizó Avenida Shakira, en honor a la cantante barranquillera.

Sin embargo, la ejecución ha sido trastocada por los cambios que han surgido sobre la marcha.  Para conocer si esos ajustes pudieron evitarse o si revelan deficiencias de planeación, La Contratopedia Caribe consultó a Rafael Lafont, secretario de Obras Públicas de Barranquilla.

El funcionario aseguró que los estudios y diseños con los que se licitó la calle 72 tenían carácter definitivo y reconoció que la obra ha tenido cambios sobre la marcha, pero no los calificó como “modificaciones sustanciales en su concepción original”.

Según Lafont, los ajustes realizados responden a solicitudes de comerciantes y propietarios, “quienes manifestaron la necesidad de incorporar más zonas verdes y estacionamientos adicionales en puntos particulares del proyecto”.

Consultado sobre posibles falencias en la socialización de la obra antes del inicio de la ejecución, el secretario sostuvo que hubo “espacios de socialización y concertación, incluyendo reuniones previas a la licitación”, además de mesas de trabajo durante el desarrollo del proyecto para “conocer el nivel de conformidad de propietarios, comerciantes y residentes, así como atender sus observaciones y necesidades a medida que avanzaba el proyecto”.

Lafont también aseguró que las nuevas cantidades de obra e ítems adicionales han surgido para mejorar la calidad y durabilidad de la intervención.

La explicación oficial, sin embargo, no borra un hecho: la obra fue contratada con una promesa de entrega en 2025 y terminó requiriendo más plazo, recursos y ajustes sobre la marcha.

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